
En el amor se encuentra el sentido de la vida. Es una chispa divina que enciende nuestro corazón porque quienes tienen al amor como la principal meta de su vida, poseen la verdadera fuerza para mover al mundo. Encontrar que la vida es amor y que podemos dar todo el amor que brota de nuestro corazón es el mayor hallazgo para vivir la experiencia de la felicidad.
Pero así como podemos tener la capacidad de dar este infinito amor también podemos permitir ser amados en plenitud, pues el amor no actúa en una sola orientación: es un sendero de doble vía en el que podemos transitar con nuestros mejores hábitos para dar y recibir amor.

