Uno escucha a los pájaros trinar en la mañana, ve a los peces navegar lentamente, a las ardillas corriendo entre los árboles, y observa en todos ellos el placer de vivir. Pero nosotros semejamos zombis que vivimos atrapados por los aparatos tecnológicos de información, comunicación y entretenimiento, creyendo que pertenecemos a una red social cuando en el fondo nos distraemos del presente buscando que nos aprueben o buscando aprobar a otros.
El único ámbito en que podemos experimentar la felicidad es en el presente. Es el presente una oportunidad diaria para ejercer nuestros talentos, pensar con optimismo, experimentaremociones positivas, vivir el asombro, la alegría y el entusiasmo. Pero nos dejamos aprisionar en el cúmulo exagerado de actividades y el hábito de hacer varias cosas al tiempo para acumular dinero y luego consumir.
Nuestro pecado es dejar pasar los días sin la conciencia del presente. El poder del presente, nuestra entrega a él, puede hacernos olvidar los dolores y las culpas del pasado y cesar la preocupación por el futuro. El poder del presente es el de vivir a plenitud la felicidad.

