Gas pimienta en los corazones

Gas pimienta en los corazones de periodistas deportivos que atizaron el rencor, el irrespeto y la polémica, solo para ganar rating y vender más propaganda.

Gas pimienta en los corazones jugadores de uno y otro equipo afirmando que el partido era a muerte, otros como Tévez, que gritaban a sus compañeros dando mal ejemplo a los jóvenes del mundo.

Gas pimienta en los corazones de las autoridades, quienes, cómplices, omitieron mínimas medidas de seguridad.

Gas pimienta en los corazones de los directivos del fútbol, movidos claramente por el afán de lucro.

Gas pimienta en los corazones de hinchas que tienen al fútbol como su único universo de vida.

Gas pimienta en los corazones de una sociedad manipulada por el rating, el consumismo y la lógica de la competencia y la rivalidad.


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