Templanza

templanzaLa vida es un jardín en el que podemos hacer crecer la rosa más gentil del mundo. Para ello debemos sembrar nuestros sinceros deseos destinados al amor y la felicidad. Así se iniciará el misterioso movimiento de una buena vida, porque son los deseos las semillas de Dios puestas en nuestros corazones para hacer germinar los sueños y la felicidad humana.

Nuestros deseos tienen la tendencia a dirigirse a las cosas bellas y convenientes pero también a las actividades que experimentamos como placenteras . Sin embargo, estos objetos de deseo también tienen el gran poder de halarnos y desviar nuestro destino de felicidad si no logramos orientarlos por el sendero de nuestras auténticas pasiones, esas búsquedas del corazón a las que verdaderamente estamos llamados.