(La tierra vista desde el Apolo 17)
El cuidado del planeta corresponde a los seres humanos, por nuestra capacidad de conciencia de sí mismos. Requiere de los buenos hábitos de los ciudadanos de cada país, pero también de la responsabilidad ecológica de las empresas que se lucran de los recursos de la naturaleza.
Padecemos el modo de vida del consumismo por el cual nos orientan los deseos a necesidades imaginarias. Estos deseos artificiales son avivados por las mismas empresas y países interesados en fortalecer el capitalismo global, que hace polucionar la atmosfera, produciendo el fenómeno del cambio climático. La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático lo define como un “cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos comparables”.
El reto actual para la defensa del clima es potenciar la conciencia colectiva de cuidar nuestro planeta, nuestra casa, enfrentando con valentía a los intereses de una economía global que está desviada de lo humano.

