Ana Pavlova

El 23 de enero de 1931 falleció Ana Pavlova, bailarina rusa.

“Cuando tenía ocho años fue rechazada de la Escuela del Ballet Imperial por no tener suficiente edad. Pero dos años más tarde fue admitida y estuvo allí hasta los dieciséis.  En los primeros años de los Ballets Rusos trabajó brevemente con Serguéi Diáguilev antes de fundar su propia compañía y presentarse por todo el mundo.

En 1919, durante una gira por México, Pávlova fue una de las primeras bailarinas clásicas en ejecutar el Jarabe Tapatío, vestida con la indumentaria de china poblana.

Pávlova cambió para siempre el ideal de las bailarinas. En los años 1890, se esperaba de las bailarinas del  Teatro Mariinski que fueran técnicamente fuertes, y esto significaba, normalmente, tener un cuerpo poderoso, musculoso y compacto. Pávlova era delgada, de apariencia delicada y etérea, perfecta para los papeles románticos como Giselle. Sus pies eran extremadamente arqueados, tanto es así que reforzó sus zapatillas pointe agregando un pedazo de cuero duro en las suelas para soportar y aplanar el cuerpo del zapato. En ese tiempo, muchos notaron este «engaño», así que Pávlova retocó todas sus fotos para ocultar la plataforma del boxy. Pero éste se convertiría en el zapato pointe moderno, mientras que el empleo de la técnica en pointes funcionó menos dolorosamente y más fácilmente para el pie arqueado.”

La vida de Pavlova, nos recuerda que  la imaginación y la creatividad en lo que hacemos nos pueden llevar a inesperados caminos de felicidad para nuestro bien y el de la humanidad. Quien se atreve a innovar, ha dado el primer paso para el gran baile de la vida.


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