Autor: James

  • Abundancia espiritual

    Abundancia espiritual

    Las siguientes afirmaciones y creencias nos conducen a vivir este estado de la felicidad:

    1. Doy gracias a Dios constantemente por todos los bienes.

    2. Hay para todos en este universo infinito.

    3. Tengo certeza de que los bienes llegarán a mi vida en el momento oportuno.

    4. Me merezco lo mejor, lo excelente, lo bueno de la vida.

    5. Fluyo en lo que amo hacer con infinita alegría y amor a la humanidad.

    6. Doy y recibo con sincera bondad y desprendimiento.

    7. Repaso a diario mis metas.

    8. Si miro atrás, me enfocaré en logros conquistados y en la felicidad que he podido dar a otros.

    9. Siento la prosperidad en cada instante de mis días.

    10. Mi afirmación diaria al amanecer y al anochecer es: ¡Soy Abundante¡

  • La Templanza emocional

    La Templanza emocional

    Nuestros deseos tienden a perseguir objetos en los cuales satisfacerse. Deseamos un viaje para satisfacer la necesidad de ocio, una casa para satisfacer la necesidad de subsistencia, un libro para satisfacer la necesidad de entendimiento. Pero nuestro anhelo puede encontrarse con que el objeto específico de deseo se vea arrebatado, amenazado, perdido, por conquistar, y estas situaciones hacen explosionar en nuestro cuerpo las cinco emociones primordiales: la ira, el temor, la tristeza, el placer y el amor.

    Aristóteles señalaba a la templanza como la virtud de desear lo que se debe, es decir, los adecuados objetos de deseo acordes a las auténticas necesidades, ya examinadas en el capítulo primero. Pero el segundo aspecto de la templanza es el desear como se debe, es decir, con moderación. En este sentido la templanza emocional es una virtud, un hábito que podemos cultivar para desear con moderación a los objetos del deseo. Las tradiciones espirituales de oriente nos enseñan a observar desde nuestra conexión con Dios a la emoción que experimentemos, sin hacer juicios, solo estando presentes como un testigo silencioso. En occidente Aristóteles enseñaba que a un mal hábito se le podía oponer el hábito opuesto para alcanzar un término medio, por ejemplo al vicio del miedo se le puede oponer la temeridad para alcanzar el término medio de la valentía. En la actualidad los estudios de psicología cognitiva nos convocan a analizar nuestra relación con el objeto de deseo que ha dado origen a la emoción. En suma, tres antídotos nos permiten neutralizar a las emociones que se desbordan: el espiritual, el racional y el emocional.

  • La Compasión

    La Compasión

    Reconocer que los demás, al igual que nosotros, persiguen la felicidad y buscan evitar el sufrimiento abre la puerta infinita de la compasión hacia todos los seres vivientes.
    En la filosofía budista la compasión permite entender que quien ha realizado un gran daño a los demás no lo hace por maldad sino por ignorancia, y que esta persona todavía debe transitar sobre el camino de la evolución de su conciencia.
    Un corazón compasivo se alegra ante las alegrías de sus semejantes y no distingue entre personas para irradiar lo mejor de sí mismo. Un corazón compasivo siempre ama a pesar de las ofensas.

  • Abundancia espiritual

    Abundancia espiritual

    Las siguientes afirmaciones y creencias nos conducen a vivir este estado de la felicidad:

    1. Doy gracias a Dios constantemente por todos los bienes.

    2. Hay para todos en este universo infinito.

    3. Tengo certeza de que los bienes llegarán a mi vida en el momento oportuno.

    4. Me merezco lo mejor, lo excelente, lo bueno de la vida.

    5. Fluyo en lo que amo hacer con infinita alegría y amor a la humanidad.

    6. Doy y recibo con sincera bondad y desprendimiento.

    7. Repaso a diario mis metas.

    8. Si miro atrás, me enfocaré en logros conquistados y en la felicidad que he podido dar a otros.

    9. Siento la prosperidad en cada instante de mis días.

    10. Mi afirmación diaria al amanecer y al anochecer es: ¡Soy Abundante¡