Categoría: Mensaje Diario

  • Seis preguntas para evitar el suicidio

    Seis preguntas para evitar el suicidio

    Según el psicólogo Miguel de Zubiría*, todos los padres deberían hacerse estos cuestionamiento sobre sus hijos al menos una vez al año para ver el riesgo que tienen de quitarse la vida.

    Lo óptimo es crear una barrera de contención desde el hogar y desde los colegios y universidades, a tiempo, antes del primer intento. Foto: Pixabay

    Ningún sufrimiento semeja al del suicidio de un hijo: es horrendo, demoledor, desconcertante, indescifrable… Los padres quedan con un centenar de preguntas y sin ninguna respuesta. “Siento un vacío profundo y cien preguntas sin respuesta”, nos dicen cuando vienen a nosotros los psicólogos.

    Hace diez años atrás les hacíamos un cuestionario a los padres con hijos que tenían intentos de suicidio y que venían a nuestra consulta en la Liga Colombiana contra el Suicidio. La idea era saber cómo los veían ellos y si había algún asomo de apatía u otro problema que nos indicara su riesgo. Era un examen muy completo de 107 preguntas, y luego de responderlas los padres, molestos, nos decían “¡por qué nadie nos formuló estas preguntas antes!”. La respuesta es porque todavía, tristemente, conocemos poco el suicidio. Pero se avanza a gran velocidad.

    Ahora en la Liga hemos reducido ese gran cuestionario a solo seis preguntas iniciales. Curiosamente, esas preguntas sirven tanto para indagar lo negativo, es decir el problema, pero también para lo positivo, la felicidad de los jóvenes. Apuntan al buen vivir desde la psicología afectiva, con su magnífico tema de la felicidad.

    Años atrás les respondí a algunos padres que tal vez les ayudaría saber por qué yo, que soy el experto y el psicólogo, no me suicido. Los padres se sorprendieron. Esas preguntas se la hacía el escritor Albert Camus a sus estudiantes al comenzar el semestre y las respuestas dejaban ver motivos para vivir de cada quien. Esas preguntas hoy me las formulo yo con frecuencia y se las hago a mis hijos y también a mis nietos. Son seis preguntas que me ayudan a entender el rumbo de mi vida y a tomar decisiones a tiempo. Cuando al responderlas resulta que el joven tiene dos o más respuestas negativas o que indican la presencia de factores como apatía y soledad, empleamos de nuevo el viejo cuestionario del centenar de preguntas, y de confirmar las sospechas remitimos de inmediato al joven a psicología o psiquiatría.

    Lo óptimo es crear una barrera de contención desde el hogar y desde los colegios y universidades, a tiempo, antes del primer intento. El próximo año aplicaremos a gran escala una posible vacuna contra el suicidio para estudiar su impacto que será tema de otro artículo en el futuro; con esta vacuna, en el peor caso, los jóvenes que la reciban tendrán mayores metas, sueños, ilusiones, motivaciones… ¡y auto conocimiento, el antídoto esencial!  Una advertencia básica la propone mi amigo el psiquiatra José Posada, quien afirma que “ni todos los que tienen depresión intentan suicidarse, ni todos lo que intentan suicidarse están deprimidos”. Estas son las preguntas.

    1. ¿Formula ideas pesimistas, esbozos de suicidio, o intentos leves o francos?

    A las ideas suicidas siempre hay que prestarles atención. Hay que conversar con el joven cuando aparece esta pregunta para valorar su firmeza, a fin de tomar la mejor decisión en cada caso. Nunca subestimarla. Conozco muchos padres que la subestimaron y para ellos fue demasiado tarde.

    Esta pregunta en versión positiva sería ¿Mi hijo demuestra alegría de vivir, plenitud, optimismo, entusiasmo? Si resulta que sí, es un antídoto magnífico: la alegría de vivir, dice mucho del joven y más aún de sus padres.

    Lea también: “El suicidio es la punta del iceberg” 

    1. ¿Sufre de una intensa o de varias y prolongadas tensiones? Tiene estrés, conflictos, problemas?

    Una pregunta inicial a manera de reflexión ¿Qué ratones luchan más por su vida: los de laboratorio o los de las alcantarillas?

    Se cree que la causa del suicidio es una, la causa. Sin embargo, pueden saber varias razones que actúan al unísono, debilitan al joven y le hacen frágil ante el sufrimiento. En particular, si esas causas son duraderas y el joven las siente inescapable, que es lo que llamamos en psicología la desesperanza aprendida, es preocupante.

    Y la respuesta a la pregunta inicial es que los ratones más luchadores vienen de alcantarillas, y luchan por su vida hasta el último instante. Y la diferencia entre unos y otros es enorme. ¿Qué se puede extraer de ese ejemplo para nuestros hijos? que la fortaleza de su personalidad y capacidad para afrontar situaciones difíciles es una poderosa arma, un valioso escudo. Pues siempre hay situaciones difíciles, dolorosas, tensas, sin remedio, la dificultad parece ser la materia fundamental de la existencia. Y los mejores padres forman esta gran cualidad para superarla en sus hijos.

    1. ¿Considera su vida infeliz?

    En el día a día de su hijo, ¿predominan los sentimientos positivos de alegría, aprecio, plenitud, optimismo, o por el contrario, los negativos, de tristeza, ansiedad, pesimismo? Más jóvenes de los que piensa son infelices; cuando les hacemos a ellos esta pregunta su respuesta corriente es: “Nunca antes nadie -ni mis padres, ni profesores- me lo preguntó, nunca hablamos de la infelicidad. Mil gracias por hacerlo”. Y dan su respuesta. Tarea positiva fundamental de los padres y colegios es formar muchachos que lleven las mejores vidas posibles: felices. ¿Qué enseñarles? Tal es la cuestión. Pero una cosa es clara: no solo hay que enseñarles conocimientos.

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    1. ¿Goza su hijo de auto confianza y auto valoración?

    Pocas virtudes superan estas dos cualidades, sobre todo por una razón: lo acompañarán hasta su último momento y además, porque la única persona de quien no podemos separarnos es de nosotros mismos.  Hay que preguntarse si ellos, los jóvenes, se ven como valiosos para sí mismos, no solo para sus padres, ni siquiera para sus profesores. De verdad cree que tiene destacadas cualidades humanas: cariñoso, generoso, abierto, solidario, de iniciativa, decidido, emprendedor… ¿Cuáles cualidades ve en sí mismo?

    1. ¿Es solitario, con regulares o pobres con sus compañeros y amigos en el colegio, o con sus familiares en su hogar?

    De las evidencias más firmes que hay en la psicología actual es que los buenos y abundantes vínculos con otros son cruciales para el bienestar subjetivo o felicidad. Cada uno es fuente continua de cuatro sentimientos magníficos: expectativa, interacción, autosatisfacción, y la sensación de logro. Vienen  con sus cuatro neurotransmisores asociados, la dopamina, la oxitocina, las endorfinas y la serotonina, toda una farmacia de bienestar. Ni qué decir, durante la adolescencia, cuando tejer vínculos y relaciones positivas parece ser la tarea central en la cual fracasan –tristemente- millones de muchachos… solos.

    Esta pregunta en versión positiva es ¿fomenta y promueve las cualidades interpersonales e íntimas de su hijo? Si así es, magnífico.

    1. ¿Es su hijo apático, desmotivado, de pocas iniciativas y pobres sueños?

    Esta pregunta nos conecta con un gravísimo problema de psicología actual, la apatía o infelicidad motivacional: millones de jóvenes sin proyectos, anhelos, sueños, motivaciones ni auto motivación. Para mí, la mayor cualidad psicológica de un joven actual, la auto motivación, el emprendimiento, la alegría de vivir. Si disfruta de intensos proyectos, anhelos, sueños, motivaciones… auto motivación maravilloso. ¿La posee tu hijo?

    Estas preguntas no son solo para jóvenes suicidas, enriquecen las conversaciones de los mejores padres con sus hijos, atentos a sus cuestiones esenciales: la esencia del amor entre padres e hijos. ¿Los amas de verdad?

    *Director FIDPA y programa vacunas contra el suicidio
    fidpa.psicologiaafectiva@gmail.com

  • El 46% de la población mundial vive con menos $5.50 diarios

    El 46% de la población mundial vive con menos $5.50 diarios

    El 46% de la población mundial, es decir, 3,400 millones de personas viven con menos de $5.50 al día, lo que supone que tienen «grandes dificultades» para satisfacer sus necesidades básicas, según un informe del Banco Mundial (BM) publicado hoy.

    En su estudio, el BM establece como parámetros que tener menos de $3.20 significa estar en situación de pobreza en países de ingreso mediano bajo, mientras que $5.50 es la cantidad límite que marca una condición de indigencia.

    En 2015, más de 1,900 millones de personas, es decir, el 26.2% de la población mundial, vivían con menos de $3.20 al día, mientras que cerca del 46% de los habitantes del planeta tenían menos de $5.50 diarios.

    «Nuestros objetivos son poner fin a la pobreza extrema a más tardas en 2030 e impulsar la prosperidad compartida, y seguimos comprometidos con ellos», señaló el presidente del Grupo Banco Mundial, Jim Yong Kim, en un comunicado.

    Más allá de las mediciones de la pobreza en términos monetarios, el documento analiza de qué manera el acceso a servicios adecuados de agua y saneamiento, educación y electricidad afectan el bienestar de las familias.

    En el caso de la zona de la región africana al sur del Sahara, los analistas del BM determinaron que sus habitantes pobres sufren privaciones en numerosos aspectos, como bajos niveles de consumo y falta de acceso a la educación y a servicios básicos de infraestructura.

    Tomado de: https://www.elnuevodia.com/noticias/mundo/nota/el46delapoblacionmundialviveconmenos550diarios-2453532/

  • Seis cosas que podemos hacer para evitar una catástrofe climática

    Seis cosas que podemos hacer para evitar una catástrofe climática

    La ONU advirtió sobre las dimensiones del cambio climático, pero también destacó que aún es posible evitar sus peores consecuencias. Esto requiere de voluntad política, pero hay algunas cosas que podemos hacer nosotros.

    Desde épocas preindustriales hasta la actualidad hemos calentado la Tierra en 1 grado, con consecuencias nefastas: el nivel de los mares sube, los corales de arrecife mueren, diversas especies animales se extinguen y cada vez hay más fenómenos meteorológicos extremos.

    Un nuevo reporte del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) describe cómo sería el mundo si la temperatura global aumentara 2 grados: sería terrible. Por eso, les proponemos seis acciones concretas para contribuir a detener el cambio climático.

    1. Cambie de proveedor energético

    La mayoría de los gases invernadero en la atmósfera provienen de la combustión de carbón, aceite y gas natural. Una quinta parte de las emisiones de CO2 en Alemania proviene del carbón o lignito. Sería fundamental entonces reemplazar combustibles fósiles por energías renovables. Opte por un proveedor que ofrezca electricidad obtenida a través de energía eólica, hidráulica o bioenergía.

    2. Coma menos carne

    La manera más simple reducir tu impacto en el medio ambiente es evitar consumir carne y productos lácteos, sugiere un estudio publicado en la revista Science. Según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) el 14,5 por ciento de todas las emisiones de gases invernadero causadas por el ser humano provienen del sector animal, gran parte de la producción vacuna y láctea. Esto es más de lo que emiten autos, barcos y aviones en todo el mundo.

    3. Desperdicie menos comida

    Una cuarta parte de las emisiones de gases invernadero es causada por la agricultura, es decir, el proceso de producción de alimentos. Pero la tercera parte de toda la comida en el planeta termina en la basura. Según la ONU, el desperdicio de comida se traduce en 3,3 mil millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2), lo que es más de las emisiones anuales de la India. Así que compremos solamente lo que realmente vayamos a comer.

    4. Viaje en tren y no en avión

    Se estima que las emisiones de los aviones conforman más del 2 por ciento de la totalidad de emisiones de CO2, pero también otros gases emitidos por los aviones contribuyen a aumentar el calentamiento global. Un ciudadano europeo promedio emite unos 900 kilogramos de CO2 por año. Para tener una idea: un viaje de ida y vuelta en avión significa de 700 a 2.800 kilogramos de CO2, según la distancia recorrida.

    5. Consuma menos

    La mayoría de los países gastan todos los años más recursos naturales de los que el planeta puede volver a generar en ese tiempo. Si mantenemos nuestro nivel actual de consumo en Alemania, necesitaríamos todos los años 1,7 planetas más para restablecer el equilibrio ecológico. Los países con los mayores ingresos son también los que consumen más recursos. ¿Realmente necesitamos ese nuevo celular o ese vestido rebajado? La mejor manera de reducir nuestra huella ambiental es consumir menos, reciclar, comprar productos sostenibles y volver a usar todo una y otra vez.

    6. Participe en acciones colectivas

    Muchos están convencidos de que lo mejor que puede hacer cada individuo es crear grupos y acciones conjuntas. El cambio climático adquirió tal dimensión que ya no alcanza con cambiar nuestro estilo de alimentación y hábitos de consumo individuales. La gente debería sumarse a grandes movimientos de mucho alcance, para así poder lograr un cambio real.

    Tomado de: https://www.semana.com/vida-moderna/articulo/seis-cosas-necesarias-para-evitar-una-catastrofe-climatica/586989

  • 8 maneras de aumentar tu poder mental

    8 maneras de aumentar tu poder mental

    ¿Alguna vez estuviste en una situación en la que estabas tratando de recordar desesperadamente el nombre de alguien o un lugar pero no había manera?

    Suelen decirnos que nuestra memoria empieza a fallar con la edad, así como otras funciones cognitivas, como el razonamiento.

    Pero hay esperanza: el cerebro se puede reconfigurar.

    Si quieres aumentar tu poder cerebral, prepárate para un entrenamiento mental con estos consejos y técnicas de la serie de la BBC «Cómo tener un mejor cerebro».

    1. Haz ejercicio

    Es verdad: nuestro cerebro crece a medida que practicamos ejercicio.

    El ejercicio aumenta la sinapsis, crea más conexiones en el cerebro y ayuda a que se formen células extra.

    Tener mejor salud cardiovascular también significa que llevas más oxígeno y eliminas toxinas.

    Y si haces ejercicio al aire libre, mucho mejor. Tendrás el beneficio añadido de absorber más vitamina D.

    Consejo: haz ejercicio mientras exploras un nuevo ambiente, una nueva forma de hacer cosas o compartir ideas con otra gente; de esta forma ayudarás a que las nuevas células formen un circuito.

    Por ejemplo, si te gusta la horticultura, prueba a hacerlo en un huerto alquilado para que puedas hacer amigos mientras practicas, o únete a un grupo que tenga las mismas aficiones que tú en lugar de hacerlo solo.

    Simplemente asegúrate de que lo pasas bien: el deseo de compartir es lo que ayuda a impulsar los efectos del ejercicio y la interacción social en el cerebro.

    1. Memoriza en movimiento

    Esta es una técnica respaldada por investigaciones y reconocida ampliamente por actores.

    Si tratas de memorizar palabras e intentar aprender algo mientras te mueves, es más probable que la información se te quede.

    Consejo: la próxima vez que tengas una presentación o un discurso que aprenderte, ¿por qué no pruebas a pasear mientras lo lees o incluso bailar para ayudar a tu cerebro a memorizarlo?

    1. Come los alimentos adecuados

    Alrededor del 20% de la ingesta de azúcar y de energía de tu cuerpo va directamente al cerebro, lo que provoca que la función cerebral dependa de los niveles de glucosa.

    Si tus niveles de azúcar no están controlados, tu mente puede sentirse mucho más confusa. Comer alimentos que te gustan libera la dopamina química en el sistema de recompensa del cerebro, por eso sientes placer cuando los comes.

    Pero además de alimentar las áreas de recompensa del cerebro, también tienes que alimentar tu panza.

    Hay alrededor de 100 billones de microbios en el sistema digestivo humano, interconectado con tu cerebro mediante el llamado eje cerebro-intestino, y el equilibro de esos microbios es crucial para el bienestar del cerebro.

    De hecho, la barriga es normalmente llamada «el segundo cerebro». Una dieta saludable y variada ayuda a mantener esos microbios a un nivel adecuado y el cerebro saludable.

    Consejo: las células cerebrales están formadas de grasas, así que es importante no eliminar la grasa de tu dieta. Ácidos grasos básicos de nueces, semillas, aguacates o pescado son buenos para el cerebro, junto al romero o la cúrcuma.

    Y trata de disfrutar tus comidas junto a otros siempre que puedas: socializar afianza los efectos positivos de una dieta buena y saludable para tu cerebro.

    1. Desconecta y escápate

    Tener algo de estrés siempre es necesario porque nos ayuda a responder rápidamente en caso de emergencia: ayuda a producir cortisol, una hormona que nos hace tener energía en un breve lapso de tiempo y nos ayuda a centrarnos.

    Pero la ansiedad prolongada y altos niveles de estrés incómodo son bastante tóxicos para el cerebro.

    Por eso es clave que aprendamos a desconectar de vez en cuando, para permitir a esa parte del cerebro que descanse.

    Al desconectar, de hecho, estás ejercitando una diferente parte del cerebro.

    Tenemos una red particular en el cerebro que es la red neuronal por defecto: es la parte que nos permite fantasear (o soñar despierto) y es importante para mantener la memoria.

    Al desconectar de nuestro mundo, estamos activando esa parte del cerebro y permitiéndole que haga su trabajo.

    Así que, la próxima vez que te pillen fantaseando en el trabajo, solo tienes que explicar que estabas ejercitando una parte crucial de tu cerebro.

    Consejo: si te resulta muy difícil relajarte y desconectar, por qué no tratas algunas técnicas de relajación como la meditación que puede ayudar a que los hormonas del estrés vuelvan a niveles más prácticos.

    1. Busca nuevos desafíos

    Una buena manera de potenciar tu cerebro es desafiarle… aprender algo nuevo.

    Actividades como participar en una clase de arte o aprender un nuevo idioma aumenta la elasticidad de tu cerebro.

    Consejo: prueba un juego online con tus amigos o familia.

    No solo supondrá un desafío para ti; competir contra otros significa una mayor interacción social y el estímulo de un nuevo desafío mientras interactúas socialmente ayuda al cerebro.

    1. ¡Sube la música!

    La música estimula el cerebro de una manera única.

    Cuando miras las imágenes cerebrales de alguien escuchando música o tocando algún instrumento, se ve claramente que todas las partes del órgano están activas.

    La música puede reforzar la cognición general y la memoria musical, por ejemplo, es la última en desaparecer en casos de demencia.

    Consejo: únete a un coro o compra entradas para ver a tu grupo favorito.

    1. Estudia… y duerme

    Si estudias algo nuevo durante el día, se forma una conexión en tu cerebro entre una célula nerviosa y otra.

    Cuando duermes, esa conexión se afianza y lo que has aprendido se convierte en una memoria.

    Por eso el sueño es un factor muy importante para la memoria.

    Si le das a alguien una lista a memorizar antes de dormir, la recordará aún más a la mañana siguiente que si se la das a primera hora de la mañana y le pides que la reciten a final del día.

    Consejo: si estás repasando para un examen, prueba a repasar las respuestas en tu cabeza mientras te vas a dormir.

    Y si has experimentado un evento traumático o tienes un recuerdo malo sobre algo, trata de no darle vueltas justo antes de irte a dormir porque eso puede reforzar ese recuerdo y aumentar las emociones negativas vinculadas al mismo.

    Por la misma razón, ¡evita las películas o historias de miedo antes de dormir! En su lugar, trata de pensar en cosas positivas que has aprendido o experimentado durante el día y ayuda a tu cerebro a que se agarre a ellas.

    1. Levántate bien

    Todos sabemos que el sueño es importante: si duermes menos de cinco horas, no estás tan alerta mentalmente, mientras que si sumas más de 10 horas puedes sentir un poco de jetlag.

    Pero la clave para ayudarte a que estés a tu mejor nivel mental durante el día es cómo te levantas.

    Idealmente, debes dormir en una habitación a oscuras y levantarte con luz que vaya intensificándose gradualmente… como el amanecer.

    Esta luz penetra a través de los párpados cerrados y prepara al cerebro para que tengamos una mejor respuesta al despertar del cortisol.

    La cantidad de esta hormona en tu cuerpo cuando te levantas determina cómo de bien trabajará tu cerebro durante el día.

    Consejo: compra una alarma con un sistema de luces que simule el amanecer, que te ayude a despertarte de manera natural.

    Eso sí, para aquellos que duermen profundamente, ¡asegúrense de que incorpore también sonido!

     

    Tomado de: https://www.semana.com/vida-moderna/articulo/8-maneras-de-aumentar-tu-poder-mental/581207