Categoría: Mensaje Diario

  • Los Migrantes

    Los Migrantes

    Solidaridad y compasión con los migrantes forzosos. Movilización del pueblo y derrocamiento de los malos gobiernos.

  • Había una vez un planeta llamado tierra

    Había una vez un planeta llamado tierra

    Habitado por unos minúsculos seres llamados humanos, pero con la capacidad inmensa de alterar la estructura de este planeta. Estos seres eran conocedores de que habitaban un lugar con las únicas condiciones para la vida humana, y así lo disfrutaban, pues ofrecía en su parte exterior alimentos, en sus aguas peces y mariscos, y en las noches la luz de una luna para dormir, amar y soñar.

    Sin embargo, algunos de estos estos seres, en un afán de acumular riqueza, comenzaron a tratar mal a este exótico planeta haciendo las siguientes cosas extrañas:

    • Quemaron toneladas de combustibles fósiles  mediante la producción de electricidad y gasolina para sus coches, aumentando la  emisión de dióxido de carbono y de gases de efecto invernadero, haciendo que la temperatura se elevara.
    • Deforestaron muchos de los bosques del planeta, lo que provocó el aumento y concentración de CO2en la atmósfera, que produjo un aumento del calentamiento global y una mayor subida de las temperaturas.
    • Produjeron plástico por toneladas, que luego arrojaban al mar.

    Así, los humanos calentaron y calentaron a este apacible planeta, y los glaciales empezaron a desprenderse, las tierras a inundarse, surgiendo lluvias inesperadas y cambios súbitos de clima.

    Acudieron algunos a la conciencia global, extraña mezcla de ideas de los desposeídos del planeta, pero no lograron salvar a este exótico lugar. Al final los humanos indagaron por otros planetas para vivir, pero nosotros, los habitantes de los exoplanetas, no podíamos permitir el albergue a semejantes seres tan peligrosos.

    Casi al momento de extinguirse, un grupo de humanos que habían jurado ser felices, se rebelaron y lograron detener la producción del petróleo, la deforestación y la producción de plástico. Hoy, en el día que los humanos celebran como el Día Mundial de la Tierra, los habitantes de los exoplanetas esperamos con paciencia el desenlace de esta historia.

     

  • Gas pimienta en los corazones

    Gas pimienta en los corazones

    Gas pimienta en los corazones de periodistas deportivos que atizaron el rencor, el irrespeto y la polémica, solo para ganar rating y vender más propaganda.

    Gas pimienta en los corazones jugadores de uno y otro equipo afirmando que el partido era a muerte, otros como Tévez, que gritaban a sus compañeros dando mal ejemplo a los jóvenes del mundo.

    Gas pimienta en los corazones de las autoridades, quienes, cómplices, omitieron mínimas medidas de seguridad.

    Gas pimienta en los corazones de los directivos del fútbol, movidos claramente por el afán de lucro.

    Gas pimienta en los corazones de hinchas que tienen al fútbol como su único universo de vida.

    Gas pimienta en los corazones de una sociedad manipulada por el rating, el consumismo y la lógica de la competencia y la rivalidad.

  • Los cinco grandes arrepentimientos de la gente antes de morir

    Los cinco grandes arrepentimientos de la gente antes de morir

    Con frecuencia, las personas al hacerse mayores suelen recordar con nostalgia las cosas o acciones que hicieron o dejaron de hacer durante su juventud. Sin embargo, cuando estas personas saben que la muerte está cerca, ya sea por enfermedad o por vejez, esta sensación se intensifica y puede terminar por perturbar su tranquilidad.

    Son muchos los arrepentimientos que tienen las personas antes de morir. De hecho, de acuerdo con Juan Carlos Hernández, médico paliativista y director del Hóspice Presentes de Cali, esto es normal cuando las personas contemplan que la posibilidad de la muerte es real. “Muchos de los pacientes se quedan en el pasado y empiezan a sentir culpa por lo que no hicieron. Culpa por no haber disfrutado completamente la vida que se les está yendo”, explica el doctor.

     

    El recordar los eventos del pasado es normal en los moribundos de acuerdo con Hernández. Sin embargo, esto puede volverse tormentoso para algunos pacientes. Para tratar estos pensamientos, la enfermera australiana Bronnie Ware, que trabajaba en una unidad de cuidados paliativos en Sydney, diseñó una estrategia que mediante la conversación los ayudaba a superar estos fantasmas.

    El resultado de su investigación quedó consignado en un libro titulado “Los cinco más grandes arrepentimientos de los moribundos”, que como su nombre lo indica señala los principales remordimientos de los ancianos. De acuerdo con Ware, al conversar con sus pacientes encontró que había unos arrepentimientos más comunes que otros.

    «Ser fiel a lo que quería y no a lo que otros esperaban de mí»

    Este es el primer arrepentimiento y el más común entre los moribundos. “Cuando las personas se dan cuenta de que su vida está a punto de terminar y miran hacia atrás con claridad en ella, es fácil ver cuántos sueños no se han cumplido”, explica Ware.

    Juan Carlos Hernández, del Centro Presentes manifiesta que esta sensación es más común de lo que se piensa. “Los seres humanos no tenemos las herramientas para afrontar estas situaciones, en las que se genera dolor y sufrimiento y hay muchos arrepentimientos sobre cómo se vivió la vida”, dice.

     

    «Ojalá no hubiera trabajado tanto».

    El trabajo es quizás una de las actividades en donde los seres humanos pasan más tiempo durante sus vidas, algo que sin dudas, al llegar a la vejez, cobra factura. De acuerdo con el estudio de Ware, esta sensación fue más común entre los hombres, que antes debían cumplir el rol de proveer a sus familias. “Todos los hombres que cuidé lamentaban profundamente el haber gastado tanto tiempo de su vida trabajando”, explicó Ware a BBC.

    “Este lamento tiene que ver con el tiempo perdido, pues muchos de los pacientes no conciben que la vida se puede acabar hasta que son conscientes de ello”, explica Juan Carlos Hernández, médico paliativista. Según el estudio de Ware, varios hombres manifestaron que gracias a su trabajo se perdieron eventos importantes como el nacimiento de sus hijos, presentaciones en los colegios e, incluso, la muerte de alguno de sus parientes. “El trabajo es una actividad que consume mucho el tiempo de las personas hoy y dejan de lado eventos con familiares o amigos que avanzados en edad son imposibles de recuperar”, cuenta el paliativista.

     

    «Ojalá hubiera tenido las agallas de expresar mis sentimientos»

    Otro de los remordimientos que destaca en el estudio de la enfermera australiana tiene que ver con la represión para estar en paz con los demás. La australiana explicó que muchas de estas personas desarrollaron frustración en sus vidas por conformarse con estilo de vida y no tomar riesgos.

    “La vida no tiene un manual y generalmente las personas buscamos tomar los menores riesgos posibles por estar bien”, explica Juan Carlos Hernández. “Esta situación, aunque sea motivo de tristeza para los pacientes, es bastante normal pues nadie puede predecir el futuro y preferimos la tranquilidad del presente”, complemente.

    Según Ware, las personas que reprimieron muchos de sus sueños y optaron por no tomar riesgos desarrollan enfermedades relacionadas con la amargura y el resentimiento.

     

    «Ojalá hubiera mantenido contacto con mis amigos»

    De acuerdo con el estudio de la enfermera australiana, uno de los arrepentimientos que es común tanto en hombres como en mujeres es el de la compañía. Según Ware, en esos últimos días los pacientes se sienten solos y valoran mucho el conversar con alguien.

    “Es en la enfermedad en donde los vínculos se ponen a prueba. Cuando los familiares y los amigos deciden alejarse o tener más contacto con la persona”, explica el doctor Hernández. “Todo el mundo extraña a sus amigos cuando se está muriendo“, agregó el director de Presentes.

    Según el estudio, Hubo muchos lamentos sobre no dar a sus amistades el tiempo y el esfuerzo que se merecían y según Ware, “a menudo no se dan cuenta de los beneficios que tiene el tener una amistad en los últimos días”.

     

    «Ojalá me hubiera permitido ser feliz»

    Con la muerte, las personas experimentan una sensación de nostalgia y cuestionan muchas de las acciones que realizaron durante sus vidas. De hecho, la enfermera explica que muchos de sus pacientes no comprendieron sino hasta el final de sus vidas que la felicidad es una elección.

    «Todo lo que hacemos en nuestra vida, bueno o malo, nos ayuda a aprender algo» explica Ware.

    Para Juan Carlos Hernández, este arrepentimiento, aunque pueda sonar simple es bastante complejo porque encierra a los pacientes en frustraciones difíciles de superar. “Pienso que como seres humanos debemos aprender a perdonarnos más a nosotros mismos y no ser tan duros por no haber hecho algo en el pasado”

    Según el médico, esta respuesta de los pacientes de Ware demuestra la importancia de los cuidados paliativos, pues a través de ellos se puede tener una sanación de esas emociones de rabia, ira y frustración. Se puede evitar el sufrimiento y manejar los síntomas físicos de la mejor manera. De esa forma llegar a la muerte de manera tranquila y sin ningún tipo de arrepentimientos.

    “Pensamos que la vida dura para siempre, pero también es importante contemplar que la muerte existe y que hay que vivir cada día intensamente”, concluyó el médico.