Categoría: Mensaje Diario

  • La Templanza emocional

    La Templanza emocional

    Nuestros deseos tienden a perseguir objetos en los cuales satisfacerse. Deseamos un viaje para satisfacer la necesidad de ocio, una casa para satisfacer la necesidad de subsistencia, un libro para satisfacer la necesidad de entendimiento. Pero nuestro anhelo puede encontrarse con que el objeto específico de deseo se vea arrebatado, amenazado, perdido, por conquistar, y estas situaciones hacen explosionar en nuestro cuerpo las cinco emociones primordiales: la ira, el temor, la tristeza, el placer y el amor.

    Aristóteles señalaba a la templanza como la virtud de desear lo que se debe, es decir, los adecuados objetos de deseo acordes a las auténticas necesidades, ya examinadas en el capítulo primero. Pero el segundo aspecto de la templanza es el desear como se debe, es decir, con moderación. En este sentido la templanza emocional es una virtud, un hábito que podemos cultivar para desear con moderación a los objetos del deseo. Las tradiciones espirituales de oriente nos enseñan a observar desde nuestra conexión con Dios a la emoción que experimentemos, sin hacer juicios, solo estando presentes como un testigo silencioso. En occidente Aristóteles enseñaba que a un mal hábito se le podía oponer el hábito opuesto para alcanzar un término medio, por ejemplo al vicio del miedo se le puede oponer la temeridad para alcanzar el término medio de la valentía. En la actualidad los estudios de psicología cognitiva nos convocan a analizar nuestra relación con el objeto de deseo que ha dado origen a la emoción. En suma, tres antídotos nos permiten neutralizar a las emociones que se desbordan: el espiritual, el racional y el emocional.

  • La Compasión

    La Compasión

    Reconocer que los demás, al igual que nosotros, persiguen la felicidad y buscan evitar el sufrimiento abre la puerta infinita de la compasión hacia todos los seres vivientes.
    En la filosofía budista la compasión permite entender que quien ha realizado un gran daño a los demás no lo hace por maldad sino por ignorancia, y que esta persona todavía debe transitar sobre el camino de la evolución de su conciencia.
    Un corazón compasivo se alegra ante las alegrías de sus semejantes y no distingue entre personas para irradiar lo mejor de sí mismo. Un corazón compasivo siempre ama a pesar de las ofensas.

  • Abundancia espiritual

    Abundancia espiritual

    Las siguientes afirmaciones y creencias nos conducen a vivir este estado de la felicidad:

    1. Doy gracias a Dios constantemente por todos los bienes.

    2. Hay para todos en este universo infinito.

    3. Tengo certeza de que los bienes llegarán a mi vida en el momento oportuno.

    4. Me merezco lo mejor, lo excelente, lo bueno de la vida.

    5. Fluyo en lo que amo hacer con infinita alegría y amor a la humanidad.

    6. Doy y recibo con sincera bondad y desprendimiento.

    7. Repaso a diario mis metas.

    8. Si miro atrás, me enfocaré en logros conquistados y en la felicidad que he podido dar a otros.

    9. Siento la prosperidad en cada instante de mis días.

    10. Mi afirmación diaria al amanecer y al anochecer es: ¡Soy Abundante¡

  • Manual de la Paz

    Manual de la Paz

    La paz no es un estado pasivo del alma. Tampoco es la ausencia de conflicto. Es una construcción que nos corresponde hacer a diario con nuestras manos y nuestra libertad. Para construir la Paz necesitamos de unos materiales esenciales:

    1. Un propósito común de felicidad. La felicidad es el fin al que todos aspiramos. Es entonces un bien común que todos podemos alcanzar si nos ponemos de acuerdo en buscarlo. Es un bien político, es decir, que sólo se consigue en comunidad.Pongámonos de acuerdo en buscar la felicidad general, aquella disponible para todos sin discriminación alguna. juntos
    2. Acciones para el logro del propósito común de felicidad.Una acción hace la diferencia entre el logro y el fracaso. Ella desencadena una cadena de consecuencias inesperadas en nuestras vidas y en las de los demás, y por las que nos hacemos responsables. Si nuestras acciones son solidarias, haremos más fuerte a la comunidad. Si son egoístas, la resquebrajarán. hurano
    3. La virtud personalLa persona virtuosa no incurre en el exceso ni en el defecto. Sabe desear lo que se debe, razonar como se debe, y elegir como se debe.  La virtud se aprende con la fuerza del hábito, de nuestro diario actuar con templanza y prudencia. El vicioso se deja arrastrar por el exceso o el defecto y no conoce del término medio. gloton
    4. La tolerancia El tolerante es aquel que reconoce como un hermano a la otra persona, pero también la acepta como un ser diferente, porque cada persona es un mundo. El tolerante acepta el conflicto como parte de la condición humana, y sabe que a través de las ideas y del diálogo se puede superar el conflicto. jovenes-cogidos-mano-490x490
       

       

    5. Distribución equitativa de la riqueza. Todos deberíamos poder acceder a la riqueza general que nos permita tener una vida digna. No hay paz sin igualdad y sin justicia social. Luchar por la igualdad y la justicia social es entonces luchar por la paz. fogata

       

    6. Un acuerdo de todos Cuando unimos todos nuestros corazones en un compromiso primordial, es más fácil ejercer nuestra libertad, por que así sabremos cómo cumplir las reglas cotidianas. Una constitución política que logra involucrar a todos es una herramienta poderosa para el logro de la paz. 
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    7. Gobernantes que den ejemplo La recta intención, la prudencia y la igualdad son las virtudes del buen gobernante. Quien no da ejemplo de ello no puede dirigir una nación. Por lo tanto es el buen ejemplo el mejor medio para enseñar a los ciudadanos a ser mejores. 
      pepeLa Paz no es una dádiva; es una conquista de todos. No es un punto de llegada; es un viaje a la felicidad, que sólo nosotros desde el amor y la igualdad podemos realizar.