Categoría: Mensaje Diario

  • Confiar en ti mismo

    Confiar en ti mismo

    La mayoría de las personas desean que su razón u opinión sea aceptada y reconocida por los demás gracias a una emoción fundamental denominada ego, que les hace sentirse muy importantes o superiores ante los demás.

    Pero la razón u opinión ajena es con frecuencia muy distinta a la nuestra, lo que nos impele al reto de tener ánimo crítico frente a los puntos de vista ajenos, en especial cuando versen sobre política, religión o ideologías. Incluso frente a las opiniones sobre las pequeñas cosas de la vida se nos incita a adoptar la opinión ajena. “ese traje no te queda bien, no uses esa herramienta, te ves ridículo haciendo eso”.

    La mejor pregunta que puedes hacerte antes de aceptar un punto de vista ajeno es esta: ¿lo que se me propone está en consonancia con mis auténticos deseos y el bienestar de los demás?

    Pero si no sabes lo que tu  corazón desea, será muy fácil vivir para la opinión de los demás y no bajo la luz de la tuya. Saber lo que se quiere en la vida define nuestra identidad y también nuestra libertad.

    Cuando no somos críticos frente a la opinión ajena, nuestra ruta de navegación en la vida se moverá al vaivén de las circunstancias. Vinimos al mundo a dejar una huella de amor auténtico, no a pisar las huellas de otros.

    Confía en tu propio juicio, confía en ti mismo…

  • Los pensamientos tóxicos y su corrección

    Los pensamientos tóxicos y su corrección

    Si observamos a nuestros pensamientos de manera pausada y reiterada podremos encontrar en nuestra actividad mental los rastros de algunos de los siguientes patrones de pensamiento tóxico:

    Pensamiento pesimista: El pesimista observa la realidad desde estas profecías: puede o va a salir mal, está saliendo mal, tenía que salir mal. El miedo está al otro lado de la puerta del pesimista, por eso la fe, la valentía y la creencia en nuestras capacidades son los antídotos del pesimismo.

    Pensamiento autocrítico. La persona se considera causante de todo lo malo del mundo, culpabilizándose por el pasado o preocupándose excesivamente por el futuro. La corrección está en asumir que como seres humanos que vinimos a la tierra a aprender y a mejorar porque sencillamente somos imperfectos en constante construcción.

    Pensamiento trascendental: mira al mundo como una moneda en que se gana o se pierde, el todo o nada, y por tanto no se aceptan matices.  Pone a una situación como determinante única de la propia felicidad. La corrección está en interiorizar la idea de que nada en la vida es tan importante, y solo somos una gota en el océano de la humanidad.

    Pensamiento incapacitante: se descalifica para la acción. Su emblema son las afirmaciones de no puedo o no soy capaz, si lo hago fracaso, soy feo, inútil, o nunca he podido. También se alimenta del miedo. Este pensamiento se enmascara cuando la persona se muestra ante los demás como muy competente en lo que precisamente siente como una carencia o ratificando proféticamente las frustraciones por su propia inacción. La apariencia es escasez, dice un adagio, por eso debemos llenar la carencia con la orientación de los deseos a nuestras verdaderas vocaciones.

    Pensamiento trágico: es una variante del pensamiento pesimista y trascendental. La persona se afecta por el dolor del mundo, sintiéndose mal inútilmente en un presunto gesto de solidaridad con los demás, o anticipando nuevas tragedias. El trágico debería entender que la vida es una oportunidad para actuar coadyuvando en cesar los dolores del mundo y haciendo crecer la felicidad general.

    Pensamiento obsesivo: se centra en un problema y descarta alternativas para ver las cosas de otra manera. Se corrige con la sana distracción, la meditación y el abstraerse metódicamente del asunto.   

    Pensamiento ideologizado. Es más peligroso de todos los pensamientos tóxicos. Se alimenta de valores, creencias y verdades personales de tipo religioso, político o de cualquier otro, que impiden ver la realidad y agitan la intolerancia. Se corrige con el examen histórico de una situación concreta que permita evidenciar como ciertas prácticas sociales en determinados lugares y épocas dan origen a valores concretos para esos entornos y que se convierten en ideologías.

  • Los pequeños triunfos

    Los pequeños triunfos

    Los pequeños triunfos en la vida tienen una importante función en nuestro cometido de ser felices.

    Son verdaderos alicientes para las grandes y principales metas que debemos tener establecidas en nuestro proyecto de vida personal.

    Los pequeños triunfos se logran con un plan, ojalá escrito, que se sigue con  la virtud de la perseverancia, y que es el Motivador de nuestro corazón ante los desfallecimientos que suelen ocurrir en nuestra lucha.

    La conquista de los pequeños triunfos requiere ayuda de personas que se constituyen en nuestros apoyos. Ninguna gran conquista pudo hacerse sin el apoyo de quienes nos quieren y desean ayudarnos.

    La felicidad tiene que ver con conquistar los sueños, y el permitir que nos apoyen y ayuden también hace felices a los demás.

  • Sed de Espiritualidad

    Sed de Espiritualidad

    En la sociedad moderna existe una infinita sed de espiritualidad pues tenemos dificultad para encontrar nuestros auténticos propósitos y el sentido que ellos deberían tener. Obsesionados con metas materiales vivimos desconcertados sobre las preguntas fundamentales que deberíamos sabernos responder a nosotros mismos. ¿Tiene sentido mi vida? ¿Hay un propósito superior que anima a mis búsquedas? ¿Son las personas importantes para mí? ¿Dios está en mi corazón? Las respuestas a estas preguntas esenciales pueden abrir las puertas a una vida espiritual.

    Desde la antigüedad la búsqueda de felicidad ha estado vinculada a la espiritualidad. Hoy las grandes religiones y las más valiosas tradiciones espirituales definirán el rumbo de la humanidad. A pesar de las revoluciones tecnológicas la desesperanza y la soledad arroja a muchos jóvenes a caminos ajenos a sus pasiones primordiales y una vida con sentido. La inconciencia colectiva tiene al planeta al borde de una extinción masiva climática. Es urgente interiorizar los rasgos de una vida espiritual, para que nuestra vida tenga sentido y aportemos a los demás un sentido de hermandad para la sobrevivencia de toda la humanidad.s