Categoría: Mensaje Diario

  • El Futuro como Aliado

    El Futuro como Aliado

    El árbol que crece en el presente se debe a las raíces del pasado pero mira al cielo del futuro. Sin embargo la vivencia plena del presente puede ser alterada por nuestra preocupación por el futuro. Es muy importante una vida con metas y planeación para lograrlas aunque ello traiga inevitables contingencias en el camino, porque una de las reglas de la vida es que el camino tiene obstáculos. Pero también debemos perseverar en nuestros propósitos y enfrentar los problemas con un optimismo renovado y la esperanza de un porvenir feliz. Al fin y al cabo nacimos para ser felices. El presente debe apuntar su mirada al futuro esperándolo como venturoso y feliz.

    Para que nuestro ahora no sea atrapado por las preocupaciones del futuro debemos repasar con frecuencia las imágenes del futuro que deseamos para nuestras vidas. Para ello podemos ayudarnos de un mapa de la prosperidad o de técnicas como la programación neurolingüística. Actuar en el presente creyendo sinceramente en un porvenir feliz nos da luces para actuar en el ahora con optimismo y confianza. Aunque el futuro es una nebulosa de expectativas aun no cumplidas, si él es esperado con la certeza de la felicidad, el mañana se convertirá en un faro que ilumine a la oscuridad y no una carga que agobie al presente. Esa certeza de un futuro feliz es lo que reconocemos como la esperanza.

    Todos podemos construir la realidad futura de felicidad que imaginemos para nuestras vidas, pues la imaginación es el combustible de nuestro poder para realizar los sueños. Una visión del feliz futuro que se ha establecido en nuestro corazón es el agua que puede calmar la sed de la angustia en los momentos de confusión. Esa visión puede sostener nuestra voluntad de lucha y coraje. Por eso es bueno mantener viva esta visión mediante imágenes, escritos, o audios, para mantener nuestro barco en dirección a los grandes sueños.

    No dejemos que las dificultades del presente o el dolor del pasado se conviertan en una maraña que oculte la luz del futuro de felicidad que esperamos para nuestras vidas. Si la visión personal del futuro es coherente con nuestras auténticas necesidades, se convertirá en la aliada silenciosa de nuestro sentido de la vida, el propósito profundo de amor a la humanidad y unidad con Dios que animará a todos nuestros actos.

    Aceptar la realidad del pasado, gozar la realidad del presente, y atender con esperanza la realidad del futuro, son los fortísimos hábitos para una felicidad real.

  • Vivir 100 años

    Vivir 100 años

    Estudios recientes muestran que la herencia genética, los hábitos cotidianos y las experiencias de felicidad son los principales factores que permiten alargar la vida de una persona.

    La medicina moderna, en especial la antiaging, ha avanzado en este sentido con enfoques holísticos para el buen envejecimiento. Utiliza los marcadores biológicos del envejecimiento y establece los buenos hábitos personales a seguir.

    En 1979, investigadores de la Universidad de Cardiff, en Inglaterra, hicieron una prueba a 2500 personas para mantener buenos hábitos que les permitieran evitar enfermedades y tener una vejez larga. Quienes  lo lograron siguieron estos parámetros:

    Hacer ejercicio diario

    Alimentación con dieta mediterránea, frutas y vegetales

    No fumar

    Mantener controlado el peso corporal

    Si toman alcohol, con moderación.

    Cuidar de sí mismo es una actitud y una conducta esencial para lograr una vejez portentosa y digna. Observar los pensamientos, regular las emociones y cuidar la salud física, constituyen los ejes del cuidado de sí mismo.

    Una vida en la que se hace el bien a sí mismo y a los demás es una vida bien vivida. No importa el tiempo en que uno esté en la tierra, pero sí importa la calidad con la que se viva ese tiempo.

    Es preferible ser viejo menos tiempo que serlo antes de la vejez.

  • Dar

    Dar

    El dar con generosidad es un buen hábito en nuestra relación con los demás. Significa dar lo mejor de nosotros mismos y también dar nuestras mejores obras.
    El dar generosamente acerca a las almas en la comunión perenne de la vida. El hábito de dar nos ejercita contra el apego a las cosas, fuente de emociones dañinas.
    Si eres avaricioso, el empezar a dar con generosidad te acercará a un término medio, en que consiste toda virtud para el buen vivir.
    A medida que damos con generosidad, ocurre algo maravilloso: comienzan a fluir los gestos de bondad y prosperidad en todas las direcciones de nuestras vidas.

  • Arte para nuestra vida

    Arte para nuestra vida

    El arte, entendido como una actividad creadora para la producción de belleza y expresión de una visión del mundo, en sus distintas manifestaciones ha acompañado a la historia de la humanidad: pintura, escultura, música, danza literatura, cine, teatro, fotografía, arquitectura, dibujo, entre muchas otras.

    Una actividad artística nos permite sustraernos de la realidad del mundo y transitar en la realidad de la belleza para compartirla con los demás. Posee efectos semejantes a los de la meditación por sus poderes de relajación y serenidad.

    El arte tiene la propiedad de amplificarse en múltiples géneros y subgéneros, gracias a las tecnologías y nuevos modos de hacer las cosas, a las cuales podemos acceder fácilmente. Herramientas como YouTube o los sitios especializados en artes nos permiten hacer un curso que dará más sentido a nuestras vidas.

    Construida una obra, aviene la muestra a los demás, lo que nos da la oportunidad de interactuar y compartir a través del campo infinito de la creatividad.

    Encontrada nuestra afición a un arte concreto, esta se convierte en oportunidad para experimentar las virtudes de la disciplina, la constancia y el reconocimiento del otro.