La agrupación de países para el logro del bienestar común es una realidad contemporánea que ha traído beneficios para la integración, la multiculturalidad y el diálogo constante entre los pueblos.
Toda asociación entre personas o grupos humanos implica diferencias en la conducción de los destinos, pero si existe una compatibilidad básica estas diferencias deben conciliarse para hallar soluciones a lo que nos separa. Distanciar lo que podía ser compatible entre grandes fuerzas mundiales traerá un mal ejemplo a la comunidad internacional, porque se atizarán divisiones y populismos.
El Brexit es una lección para la Unión Europea, que ahora debe profundizar la solidaridad con los migrantes forzosos y sus países miembros hoy en dificultades.

