El 21 de diciembre es un día especial para el planeta porque ocurre un fenómeno conocido como el solsticio de invierno(del latín sol y sistere quieto: sol quieto), en el que la posición del sol en el cielo se encuentra a mayor distancia angular negativa del ecuador celeste.
Para muchas culturas del mundo este día tiene un contenido espiritual pues significa renovación y renacimiento, por lo que se celebra con festivales, ferias y rituales. El Amaterasu japonés, el Chaomos paquistaní, la navidad cristiana, el festival asiático Toji, el Hogmanai escocés, la fiesta de santa Lucía en Suecia, el Makara hindú, el papá Noel occidental, el Sol Invictus romano o el Olentzero español y francés, son ejemplos de celebración de este momento.

El Olentzero
Algunas culturas orientales aprovechan este día para la invocación individual, en el marco de la meditación, de los más queridos deseos que podrán cumplirse en el año siguiente.
La lista de nuestros deseos debe corresponder a las auténticas necesidades para que nuestro sentir, pensar y actuar sea coherente con nuestro ser interior, para que podamos ser fieles a nosotros mismos.
En el 21 de diciembre escribamos los deseos del próximo año, siguiendo sólo los dictados de nuestro corazón.

