Llega la navidad y con ella la oportunidad de visitar a quienes queremos, dialogar sosegadamente con ellos sobre nuestras vidas, y realizar una oración de amor que renueve nuestra fe y valentía para ayudar decididamente a los demás, exhortación principal que invocó Jesús en su visita a la tierra.
Dar de sí mimos antes que dar cosas, vivir la espiritualidad del viento de navidad y no la ansiedad de las compras y reflexionar sobre nuestro presente en vez de la banalidad de las apariencias, son buenas opciones para abrazar el espíritu de navidad.
Navidad es espiritualidad y espiritualidad es navidad.

