Autor: Daniel

  • Gas pimienta en los corazones

    Gas pimienta en los corazones

    Gas pimienta en los corazones de periodistas deportivos que atizaron el rencor, el irrespeto y la polémica, solo para ganar rating y vender más propaganda.

    Gas pimienta en los corazones jugadores de uno y otro equipo afirmando que el partido era a muerte, otros como Tévez, que gritaban a sus compañeros dando mal ejemplo a los jóvenes del mundo.

    Gas pimienta en los corazones de las autoridades, quienes, cómplices, omitieron mínimas medidas de seguridad.

    Gas pimienta en los corazones de los directivos del fútbol, movidos claramente por el afán de lucro.

    Gas pimienta en los corazones de hinchas que tienen al fútbol como su único universo de vida.

    Gas pimienta en los corazones de una sociedad manipulada por el rating, el consumismo y la lógica de la competencia y la rivalidad.

  • Los cinco grandes arrepentimientos de la gente antes de morir

    Los cinco grandes arrepentimientos de la gente antes de morir

    Con frecuencia, las personas al hacerse mayores suelen recordar con nostalgia las cosas o acciones que hicieron o dejaron de hacer durante su juventud. Sin embargo, cuando estas personas saben que la muerte está cerca, ya sea por enfermedad o por vejez, esta sensación se intensifica y puede terminar por perturbar su tranquilidad.

    Son muchos los arrepentimientos que tienen las personas antes de morir. De hecho, de acuerdo con Juan Carlos Hernández, médico paliativista y director del Hóspice Presentes de Cali, esto es normal cuando las personas contemplan que la posibilidad de la muerte es real. “Muchos de los pacientes se quedan en el pasado y empiezan a sentir culpa por lo que no hicieron. Culpa por no haber disfrutado completamente la vida que se les está yendo”, explica el doctor.

     

    El recordar los eventos del pasado es normal en los moribundos de acuerdo con Hernández. Sin embargo, esto puede volverse tormentoso para algunos pacientes. Para tratar estos pensamientos, la enfermera australiana Bronnie Ware, que trabajaba en una unidad de cuidados paliativos en Sydney, diseñó una estrategia que mediante la conversación los ayudaba a superar estos fantasmas.

    El resultado de su investigación quedó consignado en un libro titulado “Los cinco más grandes arrepentimientos de los moribundos”, que como su nombre lo indica señala los principales remordimientos de los ancianos. De acuerdo con Ware, al conversar con sus pacientes encontró que había unos arrepentimientos más comunes que otros.

    «Ser fiel a lo que quería y no a lo que otros esperaban de mí»

    Este es el primer arrepentimiento y el más común entre los moribundos. “Cuando las personas se dan cuenta de que su vida está a punto de terminar y miran hacia atrás con claridad en ella, es fácil ver cuántos sueños no se han cumplido”, explica Ware.

    Juan Carlos Hernández, del Centro Presentes manifiesta que esta sensación es más común de lo que se piensa. “Los seres humanos no tenemos las herramientas para afrontar estas situaciones, en las que se genera dolor y sufrimiento y hay muchos arrepentimientos sobre cómo se vivió la vida”, dice.

     

    «Ojalá no hubiera trabajado tanto».

    El trabajo es quizás una de las actividades en donde los seres humanos pasan más tiempo durante sus vidas, algo que sin dudas, al llegar a la vejez, cobra factura. De acuerdo con el estudio de Ware, esta sensación fue más común entre los hombres, que antes debían cumplir el rol de proveer a sus familias. “Todos los hombres que cuidé lamentaban profundamente el haber gastado tanto tiempo de su vida trabajando”, explicó Ware a BBC.

    “Este lamento tiene que ver con el tiempo perdido, pues muchos de los pacientes no conciben que la vida se puede acabar hasta que son conscientes de ello”, explica Juan Carlos Hernández, médico paliativista. Según el estudio de Ware, varios hombres manifestaron que gracias a su trabajo se perdieron eventos importantes como el nacimiento de sus hijos, presentaciones en los colegios e, incluso, la muerte de alguno de sus parientes. “El trabajo es una actividad que consume mucho el tiempo de las personas hoy y dejan de lado eventos con familiares o amigos que avanzados en edad son imposibles de recuperar”, cuenta el paliativista.

     

    «Ojalá hubiera tenido las agallas de expresar mis sentimientos»

    Otro de los remordimientos que destaca en el estudio de la enfermera australiana tiene que ver con la represión para estar en paz con los demás. La australiana explicó que muchas de estas personas desarrollaron frustración en sus vidas por conformarse con estilo de vida y no tomar riesgos.

    “La vida no tiene un manual y generalmente las personas buscamos tomar los menores riesgos posibles por estar bien”, explica Juan Carlos Hernández. “Esta situación, aunque sea motivo de tristeza para los pacientes, es bastante normal pues nadie puede predecir el futuro y preferimos la tranquilidad del presente”, complemente.

    Según Ware, las personas que reprimieron muchos de sus sueños y optaron por no tomar riesgos desarrollan enfermedades relacionadas con la amargura y el resentimiento.

     

    «Ojalá hubiera mantenido contacto con mis amigos»

    De acuerdo con el estudio de la enfermera australiana, uno de los arrepentimientos que es común tanto en hombres como en mujeres es el de la compañía. Según Ware, en esos últimos días los pacientes se sienten solos y valoran mucho el conversar con alguien.

    “Es en la enfermedad en donde los vínculos se ponen a prueba. Cuando los familiares y los amigos deciden alejarse o tener más contacto con la persona”, explica el doctor Hernández. “Todo el mundo extraña a sus amigos cuando se está muriendo“, agregó el director de Presentes.

    Según el estudio, Hubo muchos lamentos sobre no dar a sus amistades el tiempo y el esfuerzo que se merecían y según Ware, “a menudo no se dan cuenta de los beneficios que tiene el tener una amistad en los últimos días”.

     

    «Ojalá me hubiera permitido ser feliz»

    Con la muerte, las personas experimentan una sensación de nostalgia y cuestionan muchas de las acciones que realizaron durante sus vidas. De hecho, la enfermera explica que muchos de sus pacientes no comprendieron sino hasta el final de sus vidas que la felicidad es una elección.

    «Todo lo que hacemos en nuestra vida, bueno o malo, nos ayuda a aprender algo» explica Ware.

    Para Juan Carlos Hernández, este arrepentimiento, aunque pueda sonar simple es bastante complejo porque encierra a los pacientes en frustraciones difíciles de superar. “Pienso que como seres humanos debemos aprender a perdonarnos más a nosotros mismos y no ser tan duros por no haber hecho algo en el pasado”

    Según el médico, esta respuesta de los pacientes de Ware demuestra la importancia de los cuidados paliativos, pues a través de ellos se puede tener una sanación de esas emociones de rabia, ira y frustración. Se puede evitar el sufrimiento y manejar los síntomas físicos de la mejor manera. De esa forma llegar a la muerte de manera tranquila y sin ningún tipo de arrepentimientos.

    “Pensamos que la vida dura para siempre, pero también es importante contemplar que la muerte existe y que hay que vivir cada día intensamente”, concluyó el médico.

     

  • Seis preguntas para evitar el suicidio

    Seis preguntas para evitar el suicidio

    Según el psicólogo Miguel de Zubiría*, todos los padres deberían hacerse estos cuestionamiento sobre sus hijos al menos una vez al año para ver el riesgo que tienen de quitarse la vida.

    Lo óptimo es crear una barrera de contención desde el hogar y desde los colegios y universidades, a tiempo, antes del primer intento. Foto: Pixabay

    Ningún sufrimiento semeja al del suicidio de un hijo: es horrendo, demoledor, desconcertante, indescifrable… Los padres quedan con un centenar de preguntas y sin ninguna respuesta. “Siento un vacío profundo y cien preguntas sin respuesta”, nos dicen cuando vienen a nosotros los psicólogos.

    Hace diez años atrás les hacíamos un cuestionario a los padres con hijos que tenían intentos de suicidio y que venían a nuestra consulta en la Liga Colombiana contra el Suicidio. La idea era saber cómo los veían ellos y si había algún asomo de apatía u otro problema que nos indicara su riesgo. Era un examen muy completo de 107 preguntas, y luego de responderlas los padres, molestos, nos decían “¡por qué nadie nos formuló estas preguntas antes!”. La respuesta es porque todavía, tristemente, conocemos poco el suicidio. Pero se avanza a gran velocidad.

    Ahora en la Liga hemos reducido ese gran cuestionario a solo seis preguntas iniciales. Curiosamente, esas preguntas sirven tanto para indagar lo negativo, es decir el problema, pero también para lo positivo, la felicidad de los jóvenes. Apuntan al buen vivir desde la psicología afectiva, con su magnífico tema de la felicidad.

    Años atrás les respondí a algunos padres que tal vez les ayudaría saber por qué yo, que soy el experto y el psicólogo, no me suicido. Los padres se sorprendieron. Esas preguntas se la hacía el escritor Albert Camus a sus estudiantes al comenzar el semestre y las respuestas dejaban ver motivos para vivir de cada quien. Esas preguntas hoy me las formulo yo con frecuencia y se las hago a mis hijos y también a mis nietos. Son seis preguntas que me ayudan a entender el rumbo de mi vida y a tomar decisiones a tiempo. Cuando al responderlas resulta que el joven tiene dos o más respuestas negativas o que indican la presencia de factores como apatía y soledad, empleamos de nuevo el viejo cuestionario del centenar de preguntas, y de confirmar las sospechas remitimos de inmediato al joven a psicología o psiquiatría.

    Lo óptimo es crear una barrera de contención desde el hogar y desde los colegios y universidades, a tiempo, antes del primer intento. El próximo año aplicaremos a gran escala una posible vacuna contra el suicidio para estudiar su impacto que será tema de otro artículo en el futuro; con esta vacuna, en el peor caso, los jóvenes que la reciban tendrán mayores metas, sueños, ilusiones, motivaciones… ¡y auto conocimiento, el antídoto esencial!  Una advertencia básica la propone mi amigo el psiquiatra José Posada, quien afirma que “ni todos los que tienen depresión intentan suicidarse, ni todos lo que intentan suicidarse están deprimidos”. Estas son las preguntas.

    1. ¿Formula ideas pesimistas, esbozos de suicidio, o intentos leves o francos?

    A las ideas suicidas siempre hay que prestarles atención. Hay que conversar con el joven cuando aparece esta pregunta para valorar su firmeza, a fin de tomar la mejor decisión en cada caso. Nunca subestimarla. Conozco muchos padres que la subestimaron y para ellos fue demasiado tarde.

    Esta pregunta en versión positiva sería ¿Mi hijo demuestra alegría de vivir, plenitud, optimismo, entusiasmo? Si resulta que sí, es un antídoto magnífico: la alegría de vivir, dice mucho del joven y más aún de sus padres.

    Lea también: “El suicidio es la punta del iceberg” 

    1. ¿Sufre de una intensa o de varias y prolongadas tensiones? Tiene estrés, conflictos, problemas?

    Una pregunta inicial a manera de reflexión ¿Qué ratones luchan más por su vida: los de laboratorio o los de las alcantarillas?

    Se cree que la causa del suicidio es una, la causa. Sin embargo, pueden saber varias razones que actúan al unísono, debilitan al joven y le hacen frágil ante el sufrimiento. En particular, si esas causas son duraderas y el joven las siente inescapable, que es lo que llamamos en psicología la desesperanza aprendida, es preocupante.

    Y la respuesta a la pregunta inicial es que los ratones más luchadores vienen de alcantarillas, y luchan por su vida hasta el último instante. Y la diferencia entre unos y otros es enorme. ¿Qué se puede extraer de ese ejemplo para nuestros hijos? que la fortaleza de su personalidad y capacidad para afrontar situaciones difíciles es una poderosa arma, un valioso escudo. Pues siempre hay situaciones difíciles, dolorosas, tensas, sin remedio, la dificultad parece ser la materia fundamental de la existencia. Y los mejores padres forman esta gran cualidad para superarla en sus hijos.

    1. ¿Considera su vida infeliz?

    En el día a día de su hijo, ¿predominan los sentimientos positivos de alegría, aprecio, plenitud, optimismo, o por el contrario, los negativos, de tristeza, ansiedad, pesimismo? Más jóvenes de los que piensa son infelices; cuando les hacemos a ellos esta pregunta su respuesta corriente es: “Nunca antes nadie -ni mis padres, ni profesores- me lo preguntó, nunca hablamos de la infelicidad. Mil gracias por hacerlo”. Y dan su respuesta. Tarea positiva fundamental de los padres y colegios es formar muchachos que lleven las mejores vidas posibles: felices. ¿Qué enseñarles? Tal es la cuestión. Pero una cosa es clara: no solo hay que enseñarles conocimientos.

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    1. ¿Goza su hijo de auto confianza y auto valoración?

    Pocas virtudes superan estas dos cualidades, sobre todo por una razón: lo acompañarán hasta su último momento y además, porque la única persona de quien no podemos separarnos es de nosotros mismos.  Hay que preguntarse si ellos, los jóvenes, se ven como valiosos para sí mismos, no solo para sus padres, ni siquiera para sus profesores. De verdad cree que tiene destacadas cualidades humanas: cariñoso, generoso, abierto, solidario, de iniciativa, decidido, emprendedor… ¿Cuáles cualidades ve en sí mismo?

    1. ¿Es solitario, con regulares o pobres con sus compañeros y amigos en el colegio, o con sus familiares en su hogar?

    De las evidencias más firmes que hay en la psicología actual es que los buenos y abundantes vínculos con otros son cruciales para el bienestar subjetivo o felicidad. Cada uno es fuente continua de cuatro sentimientos magníficos: expectativa, interacción, autosatisfacción, y la sensación de logro. Vienen  con sus cuatro neurotransmisores asociados, la dopamina, la oxitocina, las endorfinas y la serotonina, toda una farmacia de bienestar. Ni qué decir, durante la adolescencia, cuando tejer vínculos y relaciones positivas parece ser la tarea central en la cual fracasan –tristemente- millones de muchachos… solos.

    Esta pregunta en versión positiva es ¿fomenta y promueve las cualidades interpersonales e íntimas de su hijo? Si así es, magnífico.

    1. ¿Es su hijo apático, desmotivado, de pocas iniciativas y pobres sueños?

    Esta pregunta nos conecta con un gravísimo problema de psicología actual, la apatía o infelicidad motivacional: millones de jóvenes sin proyectos, anhelos, sueños, motivaciones ni auto motivación. Para mí, la mayor cualidad psicológica de un joven actual, la auto motivación, el emprendimiento, la alegría de vivir. Si disfruta de intensos proyectos, anhelos, sueños, motivaciones… auto motivación maravilloso. ¿La posee tu hijo?

    Estas preguntas no son solo para jóvenes suicidas, enriquecen las conversaciones de los mejores padres con sus hijos, atentos a sus cuestiones esenciales: la esencia del amor entre padres e hijos. ¿Los amas de verdad?

    *Director FIDPA y programa vacunas contra el suicidio
    fidpa.psicologiaafectiva@gmail.com

  • El 46% de la población mundial vive con menos $5.50 diarios

    El 46% de la población mundial vive con menos $5.50 diarios

    El 46% de la población mundial, es decir, 3,400 millones de personas viven con menos de $5.50 al día, lo que supone que tienen «grandes dificultades» para satisfacer sus necesidades básicas, según un informe del Banco Mundial (BM) publicado hoy.

    En su estudio, el BM establece como parámetros que tener menos de $3.20 significa estar en situación de pobreza en países de ingreso mediano bajo, mientras que $5.50 es la cantidad límite que marca una condición de indigencia.

    En 2015, más de 1,900 millones de personas, es decir, el 26.2% de la población mundial, vivían con menos de $3.20 al día, mientras que cerca del 46% de los habitantes del planeta tenían menos de $5.50 diarios.

    «Nuestros objetivos son poner fin a la pobreza extrema a más tardas en 2030 e impulsar la prosperidad compartida, y seguimos comprometidos con ellos», señaló el presidente del Grupo Banco Mundial, Jim Yong Kim, en un comunicado.

    Más allá de las mediciones de la pobreza en términos monetarios, el documento analiza de qué manera el acceso a servicios adecuados de agua y saneamiento, educación y electricidad afectan el bienestar de las familias.

    En el caso de la zona de la región africana al sur del Sahara, los analistas del BM determinaron que sus habitantes pobres sufren privaciones en numerosos aspectos, como bajos niveles de consumo y falta de acceso a la educación y a servicios básicos de infraestructura.

    Tomado de: https://www.elnuevodia.com/noticias/mundo/nota/el46delapoblacionmundialviveconmenos550diarios-2453532/