Autor: Daniel

  • EL CICLO DE LA VIDA Y DE LA MUERTE

    EL CICLO DE LA VIDA Y DE LA MUERTE

    Vinimos a la tierra con un propósito de amor para manifestar nuestros
    talentos, con los cuales podemos satisfacer las necesidades de la humanidad
    y en ese ejercicio ser felices y también producir felicidad.
    Este propósito solo se puede ejecutar en un tiempo determinado, pero
    continuará en las obras que podamos legar a la humanidad y en quienes más
    queremos. El tiempo de ejecución de nuestro propósito es limitado porque
    así también es el tiempo de nuestra vida: tiene un comienzo y tiene un fin.
    Somos todos efímeros. Entonces lo que podemos hacer es aprovechar el
    tiempo para ejercer, plenamente y en cada instante, los hábitos de la
    felicidad: desear con moderación, hacer lo que amamos, ayudar, cuidar de sí
    mismos, amar a nuestros cercanos y a la humanidad, vivir en el presente y ser
    profundamente espirituales.
    Todos nos iremos, nos separaremos de nuestras familias, padres, hermanos,
    amigos y de todos aquellos a quienes conocimos para, luego, reencontrarnos
    en la escuela del compartir amoroso de nuestros aprendizajes en la tierra,
    esa escuela del amor eterno de seres de luz en que nos convertiremos.
    Quienes quedan en la tierra cuando nosotros partimos, podrán comprender
    al pasado compartido con perdón y gratitud, reconocer la importancia de
    estar en el presente y mantener encendida la esperanza en el futuro.
    Cuando partamos, entenderemos que Dios ha cumplido en nosotros su
    propósito y por tanto nos ha invitado a un estado amoroso de luz para
    reiniciar otro ciclo de amor y felicidad, mejorado en una nueva vida. Ese es el
    ciclo que se reinicia con nuestro primer llanto de la tierra.

  • LAS AUTENTICAS PASIONES

    Las auténticas pasiones, La felicidad se consigue en la satisfacción de los deseos, pero no de cualquier tipo de deseos sino de aquellos que se orientan a nuestras auténticas y profundas pasiones.