Amor de niño
Un mundo chiquitito
te quiero dejar,
con sabor a mimos
y gustito a pan.
Con los caramelos
te voy a inventar
un castillo grande
que te haga soñar.
Mi niño querido,
si un beso me das,
la vida, seguro,
distinta será.
Por Orquidea Marinozzi
Categoría: Mensaje Diario
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Un poema en el día del Niño
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Había una vez un planeta llamado tierra
Habitado por unos minúsculos seres llamados humanos, pero con la capacidad inmensa de alterar la estructura de este planeta. Estos seres eran conocedores de que habitaban un lugar con las únicas condiciones para la vida humana, y así lo disfrutaban, pues ofrecía en su parte exterior alimentos, en sus aguas peces y mariscos, y en las noches la luz de una luna para dormir, amar y soñar.
Sin embargo, algunos de estos estos seres, en un afán de acumular riqueza, comenzaron a tratar mal a este exótico planeta haciendo las siguientes cosas extrañas:
- Quemaron toneladas de combustibles fósiles mediante la producción de electricidad y gasolina para sus coches, aumentando la emisión de dióxido de carbono y de gases de efecto invernadero, haciendo que la temperatura se elevara.
- Deforestaron muchos de los bosques del planeta, lo que provocó el aumento y concentración de CO2en la atmósfera, que produjo un aumento del calentamiento global y una mayor subida de las temperaturas.
- Produjeron plástico por toneladas, que luego arrojaban al mar.
Así, los humanos calentaron y calentaron a este apacible planeta, y los glaciales empezaron a desprenderse, las tierras a inundarse, surgiendo lluvias inesperadas y cambios súbitos de clima.
Acudieron algunos a la conciencia global, extraña mezcla de ideas de los desposeídos del planeta, pero no lograron salvar a este exótico lugar. Al final los humanos indagaron por otros planetas para vivir, pero nosotros, los habitantes de los exoplanetas, no podíamos permitir el albergue a semejantes seres tan peligrosos.
Casi al momento de extinguirse, un grupo de humanos que habían jurado ser felices, se rebelaron y lograron detener la producción del petróleo, la deforestación y la producción de plástico. Hoy, en el día que los humanos celebran como el Día Mundial de la Tierra, los habitantes de los exoplanetas esperamos con paciencia el desenlace de esta historia.
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Vivió 117 años
Emma Morano, ciudadana italiana, nació el 29 de noviembre de 1899 y acaba de morir a los 117 años. Sus secretos para la longevidad fueron los siguientes:
- Tranquilidad a toda hora
No se angustiaba por el devenir, por los contratiempos del día a día. Siempre miraba al futuro porque sabía dejar el pasado atrás.
- No se quedaba quieta
Siempre activa y tejiendo, que era lo que más le gustaba. Realizaba ejercicio regular en largas caminatas por su ciudad, Verbania, en Italia.
- Mucho huevo.
Uno diario, en diferentes presentaciones, lo que es explicable porque el huevo posee antioxidantes, luteina y zeaxaina. Además consumía poca carne.
- Dormía 8 horas.
Siempre se acostaba y se levantaba a la misma hora. Hacía una breve siesta cada día.
- Moderación
Cero excesos. No trasnochaba, no fumaba y no bebía en exceso. Solo tomaba grappa, un aguardiente italiano y en cantidad mínima.
- Amor a símisma
Se separó de su esposo por maltratador en 1938. Supo así quitarse un estrés de encima.
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Las edades de la felicidad
Jennifer Aaker, psicóloga de la Universidad de Stanford y su equipo de investigadores, pudo establecer que la felicidad no es estática: varía según la experiencia de cada etapa de la vida.
En la adolescencia: ante la incertidumbre del futuro y la necesidad de experimentar, cautiva la emoción del día a día.
Los 20 años: se incuban objetivos de vida, comienza la validación propia por la conquista de logros y se empieza a construir significado personal.
Los 30 años: la noción del equilibrio, familia, salud y energía corporal hace desplazar de nuevo el significado personal de la felicidad.
Los 40 años: la felicidad adquiere significado en la espiritualidad, la ayuda a los demás y en la familia que se ha construido. También en el impacto que se puede tener sobre el mundo.
Los 50 años: llega la sensación de estar conectado a sí mismo, la sensación de aprecio por lo logrado y lo que se tiene, de agradecimiento a Dios y la sensación de ser afortunado y bendito.
Los 60 años: la noción de felicidad se asocia ahora a la conexión con los seres queridos, la ayuda y apoyo a los parientes y la posibilidad de vivir aquellas experiencias que siempre se quiso buscar.
Los 70 años: se transforma en apreciar la belleza de la naturaleza, la alegría por las nuevas generaciones y la interacción con los demás.
