Reconocer que los demás, al igual que nosotros, persiguen la felicidad y buscan evitar el sufrimiento abre la puerta infinita de la compasión hacia todos los seres vivientes.
En la filosofía budista la compasión permite entender que quien ha realizado un gran daño a los demás no lo hace por maldad sino por ignorancia, y que esta persona todavía debe transitar sobre el camino de la evolución de su conciencia.
Un corazón compasivo se alegra ante las alegrías de sus semejantes y no distingue entre personas para irradiar lo mejor de sí mismo. Un corazón compasivo siempre ama a pesar de las ofensas.
Categoría: Mensaje Diario
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La Compasión
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Un trabajo que te haga reír
Si el trabajo no te permite reír, gozar del presente, o sentir la experiencia de la plenitud estás gastando inútilmente tu tiempo y desperdiciando la oportunidad de la felicidad. El trabajo no será un trabajo sino un padecimiento. Por eso Confucio sentenciaba: “elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”. Nadie tiene por que venir a la tierra a padecer la realidad sino a vivirla con felicidad. La posibilidad de gozar, de disfrutar al realizar una actividad, es el medidor exacto de la felicidad en ese instante.
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Orientar los deseos
Nuestros deseos tienen la tendencia a dirigirse a las cosas bellas y convenientes pero también a las actividades que experimentamos como placenteras. Sin embargo, estos objetos de deseo también
tienen el gran poder de halarnos y desviar nuestro destino de felicidad si no logramos orientarlos por el sendero de nuestras auténticas pasiones, esas búsquedas del corazón a las que
verdaderamente estamos llamados. La clave no es desear o que se cumplan los deseos, la clave es desear lo que realmente necesitamos para nuestras vidas.
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Hacer lo que se ama
Si nos decidimos a hacer lo que verdaderamente amamos, lo que pide nuestro corazón, la vida se armonizará y fluirá con facilidad, pues nuestras pasiones primordiales nos llevarán a hacer lo que amamos, lo que permitirá satisfacer las necesidades de la humanidad, atrayendo más y más todo aquello vinculado a lo que amamos hacer. El sentido de una vida, que consiste en la dirección de nuestras intenciones y propósitos, se encuentra en el servicio a los demás, en hacer lo que amamos por amor a todos.
Conoces lo que tu vocación pesa en ti. Y si la traicionas, es a ti a quien desfiguras; pero sabes que tu verdad se hará lentamente, porque es nacimiento de árbol y no hallazgo de una fórmula.
