Creer en sí mismo

Para mover el mundo la creencia en sí mismo constituye el pan del espíritu. Ella alimenta la esperanza, la tenacidad y la constancia. Por la creencia un hombre puede mover montañas porque para el que cree todo es posible. Si yo creo en mí como artífice de mi destino y capaz de lograr cualquier objetivo, construiré mi vida como haya querido hacerlo.

Creer en uno mismo significa conocerse, apreciar los talentos propios, verse a sí mismo como bueno, no culpable de pecados, capaz de cambiar y mejorar. También significa repasar los logros conquistados, las buenas obras realizadas y los actos de bondad con el prójimo. Significa explorar nuestras posibilidades de crecimiento, cuidar el cuerpo con ejercicio físico y el alma con ejercicio espiritual.

Creer en uno mismo también significa atreverse a realizar el sueño o propósito por el cual nuestro corazón nos dice que hemos venido al mundo. Creer en uno mismo significa ser fiel a sí mismo, actuando bajo la ley del propio pensamiento, en el imperio de la autonomía, sin descuidar el vivir a diario nuestro propio día ideal aunque se nos quiera imponer el día ideal del mundo.

Vuelve a tí mismo. Encontrarás allí la fuerza para conquistar los sueños.

 


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