Cuidar el bienestar financiero

En occidente, Aristóteles ha radicado la felicidad en la actividad de ejercer la virtud durante toda la vida, pero también en la actividad de adquirir riqueza. Es la riqueza una poderosa palanca de apoyo que nos permite alcanzar los objetivos materiales de la vida pero también amplificar nuestros hábitos personales, sean estos de virtud o de vicio. La búsqueda y generación de riqueza no puede convertirse en un fin en sí mismo, sino un medio para la satisfacción de las necesidades inherentes a cada persona y a su comunidad.  

Algunas necesidades inmateriales requieren de la palanca de la riqueza. Quien tiene arraigada en su corazón la necesidad de entendimiento necesitará vivir rodeado de libros, estudios y viajes, que sólo se consiguen con dinero. Quien tiene arraigada la necesidad de creación, por ejemplo hacer música, probablemente necesitará dinero para adquirir un instrumento musical de gran delicadeza. Infortunadamente una de las causas de la infelicidad en el mundo es la pobreza, que puede ser no solo impuesta sino también inconscientemente aprendida en el marco de una sociedad de consumo a la que le interesa que sus ciudadanos gasten irracionalmente y no ahorrar e invertir para lograr su libertad financiera.

La abundancia es el estado natural de todo lo que tiene vida. Basta observar al universo que vive en constante expansión, la semilla y su vocación de germinación o la tendencia a la multiplicación de nuestras células. Pero algunas religiones e ideologías pretenden hacer sentir culpable a quienes aspiran a la riqueza. Si Dios es infinitud, abundancia, gracia infinita, y el hombre debe hacerse semejante a Dios, le corresponde al hombre también ser abundancia infinita. La abundancia tiende a manifestarse de ilimitadas maneras: en pensamientos abiertos a todas las posibilidades, en sentimientos de infinitud y plenitud, en acciones creativas que expresen los talentos. La riqueza material es la manifestación final del estado espiritual de abundancia.

Quien ha logrado el estado espiritual de la abundancia se manifiesta, desde el fondo insondable de su ser, a través de los deseos correctos, los pensamientos correctos, y la acción correcta. Siente la abundancia, piensa en la abundancia y actúa en abundancia.  Como un mago hace que los dones de la riqueza material aparezcan espontáneamente para el beneficio general. Basta sentir, pensar y hacer en sincronía con el estado espiritual de la abundancia para que aparezcan una y otra vez las manifestaciones materiales de la riqueza. Esto explica que aquellas personas que viven el estado espiritual de la abundancia a pesar de haber perdido todos sus bienes, pueden volver a conquistarlos de nuevo.


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