Dejar atrás el pasado

Nuestro pasado es la historia personal de vida, el relato de todo aquello que ha resultado importante en nuestra vida. Negarnos a reconocer nuestra historia personal de vida nos impedirá conocer quiénes somos y aprender lo que podemos mejorar. Podemos empezar por conocer a fondo nuestro pasado familiar, individual y cosmológico para reconocerlo, restablecerlo y honrarlo. Pero no podemos olvidar que el pasado está muerto, ha quedado atrás en nuestra vida con su carga de dolores o alegrías. No podemos vivir con los sentidos puestos en el pasado sino aprender de él para mejorar la vivencia del presente, y ejercer dos hábitos para la liberación y la plenitud en el presente: el perdón y la gratitud.

El perdón es un acto de renuncia consciente a reclamar por la ofensa padecida y la decisión sincera de olvidar esa ofensa. Quien perdona se sitúa más allá de los odios y rencores humanos porque en su corazón habita un deseo de paz y concordia. Podemos también perdonarnos a nosotros mismos por las conductas pasadas que produjeron daño, entendiendo que nuestro nivel de conciencia era inferior al actual, que estábamos lejanos al amor infinito y bueno que es intrínseco a nuestro ser. Los estudios de psicología positiva de Seligman demuestran que la voluntad de perdonar incrementa los niveles de felicidad.  El perdón convertido en un hábito nos libera del tormento del pasado, abre la puerta del presente y nos invita a caminar un futuro nuevo.  

El segundo hábito para ejercer respecto del pasado para estar en el presente es la gratitud. Es una emoción o sentimiento por el cual manifestamos nuestra complacencia por todo lo bueno que hemos recibido de Dios, las personas o nuestros propios esfuerzos. Numerosos estudios y prácticas clínicas demuestran que las personas agradecidas son más felices porque pueden neutralizar al ego, que tanto distrae del presente, y así experimentar confianza personal y social. Para vivir en gratitud podemos hacer tres cosas: escribir y enviar una tarjeta de gratitud a alguien por quien sintamos esta emoción, orar cuanto podamos a Dios dando gracias por todo lo bueno recibido, y escribir un diario de gratitud con tres experiencias del día que deseemos agradecer.


Descubre más desde Juremos Ser Felices

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.