Termina el 2016 y con gratitud recordamos todo lo bueno ocurrido, los inesperados gestos de amor, los pequeños y grandes triunfos, los inviernos de reflexión y los veranos que iluminaron nuestro corazón.
El perdón que dimos a quienes nos lastimaron o lastimaron a otros y el perdón que nos damos a nosotros mismos.
Observar con satisfacción:
los deseos que vencimos,
los momentos en que pudimos hacer algo que amamos verdaderamente,
el cuidado que nos dimos a nosotros mismos,
el amor afectivo que dimos y que recibimos,
la aceptación de que todos somos pasajeros,
las ayudas que dimos a otros desde el corazón,
los momentos en que vivimos con intensidad en el presente
la misión de vida amorosa que nos da sentido de vivir.

