El goce de hacer lo que se ama

Nuestro trabajo no debe ser una actividad para ganarse la vida sino la oportunidad de gozar el tiempo presente haciendo un mundo mejor. Debe significar para nosotros una grata diversión, una experiencia lúdica. Leonel Messi, el futbolista, continuamente sonríe en su trabajo. Es contagioso el frenesí que vive Shakira cuando canta. Y Dios también se divierte cuando somos felices haciendo lo que verdaderamente amamos.

Quien tiene al trabajo como una forma de hacer dinero o de ejercer poder y no como una fuente de realización y felicidad en función del amor a los demás, estará atrapado por los deseos de dinero y poder, sus verdaderas pasiones, aquellas que dan trascendencia y libertad, estarán alejadas de su destino de felicidad.

La sincera intención de trascender haciendo lo que amamos produce abundancia a nuestro alrededor porque nos armoniza con el gran concierto universal y su gran concertista, Dios. Esa buena intención todo lo mueve, todo lo provoca, es una semilla puesta en nuestros corazones para hacer crecer la abundancia, la prosperidad y la felicidad.

Sólo quien logra orientar los deseos en función de sus verdaderas pasiones trabajará en aquello que le produce gozo, en lo que realmente siempre amó hacer y que alguna vez, en un instante inolvidable de inspiración, visionó como su gran sueño. Con paciencia tallará la figura en que siempre se quiso convertir y conseguirá los compradores de sus obras, porque atraerá a las personas que encontrarán muchísimo placer y felicidad en esas obras.


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