Los libros constituyen un medio para establecer un apacible diálogo con autores que nunca hemos visto, pero que podemos conocer profundamente.
Representan ideas nuevas que llegan a nuestra cotidianidad, para refrescarla o guiarla ante las grandes preguntas de la vida.
El formato físico de los libros, a pesar del auge de los soportes digitales, aún pervive con sus encantos secretos. Guardan en su interior una magia que nos hace vincularnos emocionalmente a ellos.
Un lugar de encuentro con los grandes autores de la humanidad son las bibliotecas, porque son espacios alejados de distractores, el celular, o las actividades domésticas, que interrumpen los procesos de lectura.
Veamos la espectacular renovación de la biblioteca de Nueva York en:

