Daw C. Carr Investigadora de longevidad de la Universidad de Stanford, USA, descubrió que después de la jubilación quienes dejan de trabajar en tareas complejas experimentan una baja considerable en su rendimiento cognitivo. A esta situación le acompaña la pérdida de apetito, la disminución del nivel de concentración y la depresión crónica.
Vincularse a voluntariados, hacer amigos, participar en cursos de lenguas, pintura o el hobby que siempre se quiso hacer, son actividades que producirán beneficios mentales, físicos y emocionales.
La Jubilación debe tenerse como una transición a nuevas formas de vida, para emprender nuevos proyectos, no como la etapa de ver televisión y criar nietos.

