Matthew Welker, profesor de la Universidad de California en Berkeley, hace evidente que dormir es más importante que la dieta o el ejercicio. El número de horas clave para dormir es 8 horas. Pero para lograrlo, es decisivo establecer una hora fija para acostarse y otra para levantarse y así estar a tono con el reloj interno del organismo y así evitar el jet lag social, que produce desfase en los ciclos de vida e incluso enfermedades como la obesidad, la diabetes y el cáncer. El profesor Maiken Nedergaard, respalda esta situación, demostrando que cuando dormimos la mente hace limpieza biológica a las toxinas. Un rito en favor de Morfeo, el dios del sueño, es el de apagar las luces con dos horas de anticipación, dejar listos los asuntos del otro día, y estar en paz con los demás.

