La libertad es ante todo una opción de escoger. El ejercicio de la libertad produce consecuencias visibles: se cosecha de lo que se ha sembrado. Por eso es mejor sembrar que quemar.
Pero al decir sembrar, es mejor hacerlo para todos y no exclusivamente para uno. Si elegimos dañar al otro la vida se encargará de compensar esa situación. Los hindúes lo llaman la ley del karma al explicar que todo lo que nos sucede en este momento es producto de las decisiones que tomamos en el pasado y que al elegir tal o cual opción debemos pensar si ella traerá felicidad y realización para nosotros y para aquellos a quienes afectará.
Observemos nuestras decisiones y reflexionemos sobre las consecuencias que ellas producirán. Si nos cuesta dificultad elegir la mejor opción, pidámosle orientación a nuestro corazón, porque tiene la capacidad de intuir las mejores decisiones.
Dijo Goethe: “A esta carencia me atengo por completo, esta es la última conclusión: sólo merece la libertad, como la vida, quien diariamente la conquista”
