Los tres Fideles

En Fidel Castro se conjugaron tres personas a lo largo de su vida:

La primera, la de un joven soñador cuya confianza en sí mismo le permitió obtener seguidores fieles para liderar una revolución y liberar a su pueblo del yugo del dictador Fulgencio Batista, hasta lograr para su patria los hoy mejores índices de salud y educación en América. Ayudar a los demás para lograr la justicia es parte de la felicidad.

La segunda, la de un hombre que prolongó su estadía en el poder, convirtiéndose en autócrata de su pueblo, que hoy pide libertades y ampliación de la democracia. El poder, junto al sexo y el dinero, son modernos objetos de placer que tienden a arrastrar a las personas en detrimento de los demás.

La tercera, la del final de sus días, la de un hombre calmado que abogó por la cesación de la lucha armada y la paz de los pueblos. La paz es un valor esencial para la felicidad general.

En materia de virtudes y defectos, procuremos profundizar con templanza a las virtudes y alejar con vigor los defectos, mediante el sabio consejo de quienes nos ven desde afuera.


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