Propósitos no cumplidos

La orientación de nuestros propósitos a las auténticas necesidades se conoce como templanza. Sin embargo, uno de los errores frecuentes que cometemos en la vida es fijarnos objetivos que no consultan nuestras auténticas necesidades o no son objetivos realistas. La desmotivación  pronto hará su aparición, y las tareas necesarias no se cumplirán.

El cumplimiento de propósitos requiere de la priorización de aquellos que son más importantes y también del seguimiento constante a los mismos. Durante el camino aparecen inevitables obstáculos, los cuales deben enfrentarse con estrategia racional y automotivación. En ocasiones hay lugar al cambio de estrategias, pero lo que no puede perderse es el norte de búsqueda. “Claridad en los propósitos y constancia en su ejecución garantizan el éxito”, decía Bergson.

Si los propósitos trazados en tu vida aún no se han cumplido, lo mejor es aceptar la realidad, revisar si esos propósitos son acordes a tus necesidades vitales y si es así, reiniciar el camino de la lucha por su consecución mediante nuevas estrategias, pero en todo caso manteniendo la valentía personal contra el miedo o la opinión de los demás.


Descubre más desde Juremos Ser Felices

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.