Una persona espiritual actúa con serenidad y bondad y posee el semblante afable de quien ha encontrado la felicidad en su vida.
No se irrita, no se afana, todo lo acepta, todo lo soporta, sabe que todo es a la vez efímero y eterno. En su alma tiene la valentía de caminar los más duros senderos con la firmeza y entereza de quien porta en su corazón y en sus palabras el mensaje poderoso del amor de quien puede vencer las divisiones y las guerras. Luther King…
Vemos los rostros de Buda, Jesús, Lutero, Mahoma y ellos manifiestan infinita paz y serenidad interior.

