Autor: James

  • Miedo a ir tras los sueños

    Miedo a ir tras los sueños

    ¿Te has preguntado si eres hoy lo que siempre has deseado ser? Si tu respuesta es negativa sencillamente no estás haciendo lo que tu corazón te pide que hagas, porque realmente tú sólo eres lo que haces hoy, no lo que deseas ser. Mediante el hacer lo que amas puedes llegar a tu ser íntimo y verdadero.

    Si el trabajo no te permite reír, gozar del presente, o sentir la experiencia de la plenitud estás gastando inútilmente tu tiempo, desperdiciando la oportunidad de la felicidad. El trabajo no será un trabajo sino un padecimiento. Por eso Confucio sentenciaba: elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida. Nadie tiene porque venir a la tierra a padecer la realidad sino a vivirla en la felicidad. La posibilidad de gozar, de disfrutar al realizar una actividad, el medidor exacto de la felicidad.

    Las convenciones sociales o lo que los demás dijeron que no podíamos ser o hacer, nos desvían del camino a nosotros mismos y son el principal obstáculo para ejercer nuestro auténtico don. También lo es la apatía por encontrarte a ti mismo y asumir en el deber de actuar en consecuencia. Pero el principal enemigo de los sueños es el miedo, ese temor que nos impide hacer lo que verdaderamente amamos. Y tenemos miedo cuando no nos reconocemos como artífices de nuestra felicidad, no nos amamos, o no tenemos fe.

    Es importante amarse para confiar y vencer los miedos. La principal función del miedo es paralizar, por eso el miedo resulta tan amenazante en el gran cometido personal, que es alcanzar las metas propias de felicidad. Goethe, el gran literato alemán, nos dejó esta lección para vencer el miedo e iniciar el camino de los sueños: “Lo que puedes hacer o has soñado que podrías hacer debes comenzarlo. La osadía lleva consigo genio, poder y magia”.

    El miedo se alimenta de historias personales sobre nuestros fracasos pasados, que no son otra cosa que circunstancias concretas que no logramos apreciar como una valiosa oportunidad para aprender y mejorar, sino como un obstáculo agobiante. El lingüista inglés Marc Angenot, nos advierte que cada sociedad procura instalar en las mentes de las personas los límites de lo que se puede pensar y de lo que se puede decir, y así ella reproduce viejos dominios que terminan paralizando las nobles aspiraciones de las personas. Cuando estamos atrapados por el miedo experimentamos su asfixiante control y no alcanzamos a advertir el oscuro mecanismo que lo activa, porque la función de la emoción del miedo es paralizar los deseos y suspender las certezas de la felicidad.

  • El Futuro como Aliado

    El Futuro como Aliado

    El árbol que crece en el presente se debe a las raíces del pasado pero mira al cielo del futuro. Sin embargo la vivencia plena del presente puede ser alterada por nuestra preocupación por el futuro. Es muy importante una vida con metas y planeación para lograrlas aunque ello traiga inevitables contingencias en el camino, porque una de las reglas de la vida es que el camino tiene obstáculos. Pero también debemos perseverar en nuestros propósitos y enfrentar los problemas con un optimismo renovado y la esperanza de un porvenir feliz. Al fin y al cabo nacimos para ser felices. El presente debe apuntar su mirada al futuro esperándolo como venturoso y feliz.

    Para que nuestro ahora no sea atrapado por las preocupaciones del futuro debemos repasar con frecuencia las imágenes del futuro que deseamos para nuestras vidas. Para ello podemos ayudarnos de un mapa de la prosperidad o de técnicas como la programación neurolingüística. Actuar en el presente creyendo sinceramente en un porvenir feliz nos da luces para actuar en el ahora con optimismo y confianza. Aunque el futuro es una nebulosa de expectativas aun no cumplidas, si él es esperado con la certeza de la felicidad, el mañana se convertirá en un faro que ilumine a la oscuridad y no una carga que agobie al presente. Esa certeza de un futuro feliz es lo que reconocemos como la esperanza.

    Todos podemos construir la realidad futura de felicidad que imaginemos para nuestras vidas, pues la imaginación es el combustible de nuestro poder para realizar los sueños. Una visión del feliz futuro que se ha establecido en nuestro corazón es el agua que puede calmar la sed de la angustia en los momentos de confusión. Esa visión puede sostener nuestra voluntad de lucha y coraje. Por eso es bueno mantener viva esta visión mediante imágenes, escritos, o audios, para mantener nuestro barco en dirección a los grandes sueños.

    No dejemos que las dificultades del presente o el dolor del pasado se conviertan en una maraña que oculte la luz del futuro de felicidad que esperamos para nuestras vidas. Si la visión personal del futuro es coherente con nuestras auténticas necesidades, se convertirá en la aliada silenciosa de nuestro sentido de la vida, el propósito profundo de amor a la humanidad y unidad con Dios que animará a todos nuestros actos.

    Aceptar la realidad del pasado, gozar la realidad del presente, y atender con esperanza la realidad del futuro, son los fortísimos hábitos para una felicidad real.

  • Vivir 100 años

    Vivir 100 años

    Estudios recientes muestran que la herencia genética, los hábitos cotidianos y las experiencias de felicidad son los principales factores que permiten alargar la vida de una persona.

    La medicina moderna, en especial la antiaging, ha avanzado en este sentido con enfoques holísticos para el buen envejecimiento. Utiliza los marcadores biológicos del envejecimiento y establece los buenos hábitos personales a seguir.

    En 1979, investigadores de la Universidad de Cardiff, en Inglaterra, hicieron una prueba a 2500 personas para mantener buenos hábitos que les permitieran evitar enfermedades y tener una vejez larga. Quienes  lo lograron siguieron estos parámetros:

    Hacer ejercicio diario

    Alimentación con dieta mediterránea, frutas y vegetales

    No fumar

    Mantener controlado el peso corporal

    Si toman alcohol, con moderación.

    Cuidar de sí mismo es una actitud y una conducta esencial para lograr una vejez portentosa y digna. Observar los pensamientos, regular las emociones y cuidar la salud física, constituyen los ejes del cuidado de sí mismo.

    Una vida en la que se hace el bien a sí mismo y a los demás es una vida bien vivida. No importa el tiempo en que uno esté en la tierra, pero sí importa la calidad con la que se viva ese tiempo.

    Es preferible ser viejo menos tiempo que serlo antes de la vejez.

  • Dar

    Dar

    El dar con generosidad es un buen hábito en nuestra relación con los demás. Significa dar lo mejor de nosotros mismos y también dar nuestras mejores obras.
    El dar generosamente acerca a las almas en la comunión perenne de la vida. El hábito de dar nos ejercita contra el apego a las cosas, fuente de emociones dañinas.
    Si eres avaricioso, el empezar a dar con generosidad te acercará a un término medio, en que consiste toda virtud para el buen vivir.
    A medida que damos con generosidad, ocurre algo maravilloso: comienzan a fluir los gestos de bondad y prosperidad en todas las direcciones de nuestras vidas.