Autor: James

  • Los pensamientos tóxicos y su corrección

    Los pensamientos tóxicos y su corrección

    Si observamos a nuestros pensamientos de manera pausada y reiterada podremos encontrar en nuestra actividad mental los rastros de algunos de los siguientes patrones de pensamiento tóxico:

    Pensamiento pesimista: El pesimista observa la realidad desde estas profecías: puede o va a salir mal, está saliendo mal, tenía que salir mal. El miedo está al otro lado de la puerta del pesimista, por eso la fe, la valentía y la creencia en nuestras capacidades son los antídotos del pesimismo.

    Pensamiento autocrítico. La persona se considera causante de todo lo malo del mundo, culpabilizándose por el pasado o preocupándose excesivamente por el futuro. La corrección está en asumir que como seres humanos que vinimos a la tierra a aprender y a mejorar porque sencillamente somos imperfectos en constante construcción.

    Pensamiento trascendental: mira al mundo como una moneda en que se gana o se pierde, el todo o nada, y por tanto no se aceptan matices.  Pone a una situación como determinante única de la propia felicidad. La corrección está en interiorizar la idea de que nada en la vida es tan importante, y solo somos una gota en el océano de la humanidad.

    Pensamiento incapacitante: se descalifica para la acción. Su emblema son las afirmaciones de no puedo o no soy capaz, si lo hago fracaso, soy feo, inútil, o nunca he podido. También se alimenta del miedo. Este pensamiento se enmascara cuando la persona se muestra ante los demás como muy competente en lo que precisamente siente como una carencia o ratificando proféticamente las frustraciones por su propia inacción. La apariencia es escasez, dice un adagio, por eso debemos llenar la carencia con la orientación de los deseos a nuestras verdaderas vocaciones.

    Pensamiento trágico: es una variante del pensamiento pesimista y trascendental. La persona se afecta por el dolor del mundo, sintiéndose mal inútilmente en un presunto gesto de solidaridad con los demás, o anticipando nuevas tragedias. El trágico debería entender que la vida es una oportunidad para actuar coadyuvando en cesar los dolores del mundo y haciendo crecer la felicidad general.

    Pensamiento obsesivo: se centra en un problema y descarta alternativas para ver las cosas de otra manera. Se corrige con la sana distracción, la meditación y el abstraerse metódicamente del asunto.   

    Pensamiento ideologizado. Es más peligroso de todos los pensamientos tóxicos. Se alimenta de valores, creencias y verdades personales de tipo religioso, político o de cualquier otro, que impiden ver la realidad y agitan la intolerancia. Se corrige con el examen histórico de una situación concreta que permita evidenciar como ciertas prácticas sociales en determinados lugares y épocas dan origen a valores concretos para esos entornos y que se convierten en ideologías.

  • Los pequeños triunfos

    Los pequeños triunfos

    Los pequeños triunfos en la vida tienen una importante función en nuestro cometido de ser felices.

    Son verdaderos alicientes para las grandes y principales metas que debemos tener establecidas en nuestro proyecto de vida personal.

    Los pequeños triunfos se logran con un plan, ojalá escrito, que se sigue con  la virtud de la perseverancia, y que es el Motivador de nuestro corazón ante los desfallecimientos que suelen ocurrir en nuestra lucha.

    La conquista de los pequeños triunfos requiere ayuda de personas que se constituyen en nuestros apoyos. Ninguna gran conquista pudo hacerse sin el apoyo de quienes nos quieren y desean ayudarnos.

    La felicidad tiene que ver con conquistar los sueños, y el permitir que nos apoyen y ayuden también hace felices a los demás.

  • Sed de Espiritualidad

    Sed de Espiritualidad

    En la sociedad moderna existe una infinita sed de espiritualidad pues tenemos dificultad para encontrar nuestros auténticos propósitos y el sentido que ellos deberían tener. Obsesionados con metas materiales vivimos desconcertados sobre las preguntas fundamentales que deberíamos sabernos responder a nosotros mismos. ¿Tiene sentido mi vida? ¿Hay un propósito superior que anima a mis búsquedas? ¿Son las personas importantes para mí? ¿Dios está en mi corazón? Las respuestas a estas preguntas esenciales pueden abrir las puertas a una vida espiritual.

    Desde la antigüedad la búsqueda de felicidad ha estado vinculada a la espiritualidad. Hoy las grandes religiones y las más valiosas tradiciones espirituales definirán el rumbo de la humanidad. A pesar de las revoluciones tecnológicas la desesperanza y la soledad arroja a muchos jóvenes a caminos ajenos a sus pasiones primordiales y una vida con sentido. La inconciencia colectiva tiene al planeta al borde de una extinción masiva climática. Es urgente interiorizar los rasgos de una vida espiritual, para que nuestra vida tenga sentido y aportemos a los demás un sentido de hermandad para la sobrevivencia de toda la humanidad.s

  • Las virtudes del amigo

    Las virtudes del amigo

    El amor de la amistad es sereno porque no se agita con apegos o pasiones sino con la genuina voluntad de aceptación del otro. Es un amor que pone a prueba en nosotros mismos las mejores virtudes:

    Aceptación para entender y comprender al amigo en sus debilidades y en sus fortalezas.
    Solidaridad para intervenir en favor del amigo cuando éste ha caído.
    Sinceridad para decir lo que se piensa.
    Perdón para olvidar las ofensas que a veces se reciben de los amigos.
    Consuelo para acompañar al amigo en el dolor.
    Humildad para recibir su buen consejo.
    Sacrificio para renunciar a nuestras comodidades en favor del amigo.
    Libertad para que el amigo vuele en el cielo de su propia felicidad.