“En cada triunfo, hay muchos intentos”
Frank Tyger.
La tenacidad es una suma de actitudes que nos impulsan a levantarnos cuando caemos.
Es la certeza de que los obstáculos son necesarios porque prueban nuestra capacidad de acercarnos a la meta y finalmente conquistarla.
Una persona tenaz sabe lo que lo grave no es caer sino el no levantarse, no se siente víctima de las circunstancias sino artífice de su destino; elije actuar para resolver el problema en vez de continuar elucubrando. Tiene el valor de enfrentarse a la incomprensión, y se orienta al logro de resultados y no al común “fue que”. Una persona tenaz es en todo caso un hacedor, alguien que convierte en un credo la frase de Daniel Kon:
“Quien hace, puede equivocarse, quien nada hace, ya está equivocado”.
Con tenacidad, Abraham Lincoln, a pesar de muchísimos fracasos políticos, logró en 1861 la presidencia de los Estados Unidos de América. Alemania, a pesar de la declabe y división territorial que le dejó la segunda guerra mundial, lidera hoy a la Unión Europea.
