Terminada la celebración emotiva del día de la madre, en que los hijos y esposos acudieron a la cita familiar, y que inundamos de detalles amorosos a nuestras madres, tenemos 365 días para:
- Visitarla y llamarla frecuentemente
- Escucharla con comprensión y generosidad
- Entender con infinita compasión que en ocasiones ella nos ama desde un desmesurado apego
- Preguntarle y actuar en favor de su salud física, mental y emocional
- Propiciar actividades que le hagan feliz
- Orar cada día a Dios por su bienestar y sosiego
En cada encuentro con ella recordarle que la quieres mucho…




