Categoría: Mensaje Diario

  • Meditación

    Meditación

    La unidad con Dios puede alcanzarse mediante el camino de la meditación. La meditación es un momento único para separarnos del mundo y encontrar a Dios. En la meditación las fuerzas espirituales universales se alinean con el espíritu personal y hacen nacer un estado de felicidad y paz interior, que es propio de la divinidad.  Meditar es alcanzar la comunión silenciosa con Dios.

    Son prodigiosos los efectos de la meditación trascendental para la regulación del metabolismo, la experiencia de éxtasis interior, el control de la ansiedad y el estrés de una vida moderna que nos acosa con sus exigencias de productividad para sobrevivir. Se cree que meditar es cerrar los ojos y proceder a pensar. La meditación es un viaje a la eternidad por veinte minutos, en el que no hay emociones, ideas ni acontecimientos. Meditar significa no pensar, abandonarse a un mantra, que es un sonido especial, o a nuestra respiración, y experimentar la armonía divina en nuestro corazón y en nuestra mente. El regreso a las actividades cotidianas después de una experiencia de meditación viene acompañado de una infinita sensación de paz espiritual y sosiego. También para la filosofía oriental de Maharishi, en la profundidad de esta meditación podemos inducir un deseo que, si es acorde a nuestro destino creativo y dador, éste tenderá inevitablemente a cumplirse.

    James Fernández Cardozo

  • Una misión divina de amor

    Una misión divina de amor

    Quien ha encontrado a Dios en su corazón, vive con una misión de amor que es su propósito esencial y que da sentido a su vida. Esta misión de amor puede ser cumplirla ejerciendo nuestras pasiones y dones para el beneficio de la humanidad.

    Alcanzar la felicidad a través del amor es la meta de las metas, el fin de los fines. El sentido de una vida está en el amor que podemos dar a los demás. Y cada uno puede expresar su forma propia de dar amor haciendo lo que le es natural a su ser, lo que mejor sabe hacer en beneficio de la sociedad. Si nos decidimos a hacer lo que pide nuestro corazón, la vida se armonizará y fluirá con facilidad, pues nuestras pasiones primordiales nos llevarán a hacer lo que verdaderamente amamos, y esto permitirá satisfacer las necesidades de la humanidad, atrayendo más y más todo aquello vinculado a lo que gozamos, lo que amamos hacer. El sentido de una vida, que consiste en la dirección de nuestras intenciones y propósitos, se encuentra en el servicio a los demás, en hacer lo que amamos por amor a todos.

    JAMES FERNANDEZ CARDOZO

  • El Fin de la guerra

    El Fin de la guerra

    La segunda guerra mundial fue el conflicto global más mortífero en la historia de la humanidad, ocurrido entre 1939 y 1945, que arrojó la muerte masiva de civiles, el holocausto, y la activación de la primera bomba nuclear.

    El dominio militar mundial por parte de Hitler y el eje, fue de tal magnitud que sólo la acción conjunta y solidaria de las demás potencias aliadas pudieron cesarla.

    Un fanático creyente en la superioridad de unos sobre otros alborotó esa guerra, pero un pueblo tentado y seducido en sus emociones la secundó.

    El ego de los líderes y la facilidad para manipular las emociones ajenas, son fuente de guerras y separación entre hermanos.

    Por fortuna las guerras largas siempre llegan a su fin, y cuando ello ocurre, celebraciones como las de la enfermera Greta Friedman y el marinero, tomada por el fotógrafo Alfred Einsenstaedt el 14 de agosto de 1945 en Nueva York, y que marcó simbólicamente el fin de la segunda guerra mundial, nos recuerdan que la vocación de la humanidad es la paz y la hermandad de los corazones.

  • Bondad infinita

    Bondad infinita

    Una persona espiritual es bondadosa, puede darse a sí misma con el desinterés de los místicos y la afectividad de una madre.

    La persona bondadosa vive en la abundancia del amor y hace un acto solemne de renuncia a poseer para dedicarse a servir. Ha vencido al ego y no desea controlar a nadie.

    Su mandamiento fundamental es la felicidad de la humanidad y entrega su vida a los vulnerables, los excluidos y los infelices. Piensa y actúa para el bienestar general, se compromete en causas comunitarias, interviene para la justicia y la igualdad real