Categoría: Mensaje Diario

  • Unidad en Dios

    Unidad en Dios

    Dios es la fuente infinita de todo el amor y la felicidad que puede experimentarse en una vida. Dios es felicidad y por ello él se manifiesta en nuestras auténticas experiencias de felicidad, aquellas que se apoyan en la orientación de los deseos a nuestras pasiones y al amor a la humanidad.

    Estar en unidad con Dios es pensarlo, sentirlo y vivirlo no como algo separado, externo a nuestra vida, sino como una llama interior que irradia amor y felicidad a los demás. No puede describirse, no puede nombrarse con exactitud, no puede dibujarse, porque él no es una cosa; nosotros somos él cuando amamos con infinitud y damos toda la generosidad, bondad y gracia a nuestros semejantes.

    Las religiones son caminos para lograr la unidad en Dios, y estos caminos han trasegado a través de largas luchas históricas que han dejado huellas, prácticas y saberes que también han dado origen a distintas interpretaciones de la unidad con Dios.   

    Para profundizar en nosotros el hábito de la espiritualidad también podemos aprender de las enseñanzas de las grandes religiones:

    De los hindúes, que podemos vivir en comunión con Dios a través de la meditación, y que Dios expresa su unidad infinita con nosotros a través de la naturaleza. De los islámicos, que debemos guardar diariamente, en nuestro corazón y cotidianidad, un espacio para Dios, que es el único, no los dioses de la sociedad moderna: el consumo, las redes y el entretenimiento.

    De los protestantes, a entender a Jesús como un hombre con debilidades, que predicaba en las casas, no en los templos, y cuya sencillez y humildad eran su emblema.

    De los budistas, que todo lo que tiene un comienzo, tiene un fin, y que los deseos incontenibles son la causa de nuestro sufrimiento. Aprender a vivir más allá del bien y del mal, de ideologías, de los valores de cada cultura, la eternidad del presente.

    De los católicos, que Jesús vive en nuestros corazones para construir un mundo más social e igualitario.

  • Neutralizar los distractores del presente

    Neutralizar los distractores del presente

    Nacimos desnudos pero nos cargamos de aparatos tecnológicos que nos mueven con un timbrazo, interrumpen nuestras conversaciones, nos aíslan de la actividad que veníamos llevando, o la culminamos con superficialidad.

    Nacimos con la vocación de seguir nuestros deseos auténticos pero terminamos accediendo accedemos al bombardeo de la información publicitaria y orientando los deseos a lo que no da salud ni felicidad a nuestras vidas. Enredamos el ahora entre noticias, espectáculos y el culto al yo. Así, nuestra misión de dar amor en unidad con Dios se ve interrumpida por las ideologías que nos separan, la posesividad que nos hace dependientes, y el individualismo que nos hace egoístas.  Es urgente develar con valentía personal lo que nos distrae del presente.

  • El pensamiento indicador

    El pensamiento indicador

    Los pensamientos son el indicador que puede advertirnos si estamos agobiados por el pasado o preocupados por el futuro. Basta observar determinadamente a nuestros pensamientos para darnos cuenta si hemos abandonado el territorio fértil del presente, único lugar en el que puede florecer el goce de la felicidad.

    Es frecuente que los pensamientos sobre el pasado o el futuro nos atrapen y no nos dejen vivir el presente. Creemos que volver al pasado nos hará más fuertes para enfrentar el futuro y que vivir obsesionados por el futuro nos garantizará seguridad y confianza. Pero es el ahora el único lugar en que podemos experimentar la fuerza, la seguridad y la confianza. Es la lección diaria que nos dan los niños: se entregan al presente, el único lugar donde ocurre la vida, porque los niños tienen por naturaleza la vocación de vivir la vida.

  • Formas de cuidar el cuerpo

    Formas de cuidar el cuerpo

    1.El descanso. Una siesta de 20 minutos y un sueño entre 7 y 8 horas constituyen verdaderos oasis en medio de la realidad. Su función de recuperación de energía resulta esencial para mantener la estabilidad y creatividad en las funciones emocionales, de razonamiento y de acción diarias. La carencia del sueño adecuado nos irrita, impide pensar bien y nos aletarga. Trabaja en lo que amas, hazlo con intensidad creativa, pero manteniendo el equilibrio vital permitiendo el descanso para la recuperación. El exceso de actividad o la realización al tiempo de múltiples actividades nos impiden la quietud y la lentitud esenciales para una vida en equilibrio.

    2.Las culturas orientales dan fe al mundo occidental de diferentes formas de cuidar el cuerpo:

    • La meditación trascendental que nos permite controlar la ansiedad y el estrés.
    • La estimulación de las chacras, o centros de energía, para sanar nuestras dolencias.
    • La medicina ayurvédica basada en plantas, alimentos, aceites y masajes.
    • El yoga, que se apoya en posturas corporales específicas.
    • Las esencias de las flores que pueden incidir en nuestros estados de ánimo.
    • El Taichí, basado en movimientos lentos y fluidos.
    • Las técnicas de Feng Shui para armonizar un entorno energético. 
    • En la filosofía védica la realidad es un estado de vibración con la potencia de atraer aquello con lo que vibra. Para esta filosofía la felicidad es un estado que puede atraer dicha, bienaventuranza y prosperidad, porque es una vibración que atrae a su semejante. Una integración entre oriente y occidente nos enseñaría a encauzar todas las fuerzas y energías vitales para vivir la felicidad como un hábito diario.