Categoría: Mensaje Diario

  • Bob Dylan

    Bob Dylan

    Bob Dylan nacido en el año 1941 acaba de recibir el premio nobel de literatura, por su inmensa obra poética expresada a través de la música. Genuino en su hacer ha producido un nuevo género haciendo lo que amaba, con persistencia tenaz en su actividad musical y escritural. Lo logró transitando desde el folk, el rock, blues, y otros géneros, manteniéndose firme aun a pesar del grave accidente de motocicleta de 1966 que lo mantuvo fuera de escenarios durante ocho años pero no de su actividad creadora.  

    Bob Dylan es un ejemplo del creer en sí mismo, sin importar los parámetros que se imponían en su época, logrando hacer expansiva su música, puesto que ha llegado a las fibras del ser humano, sin importar el idioma o la ubicación geográfica, o los objetos de deseo superficial que impone la actual sociedad de consumo.   

    Bob Dylan es una persona creativa, ejercida como un acto diario de disciplina personal, lo que le ha valido obtener un  premio nobel atípico, que abrirá una nueva concepción de la escritura formal, tal como la conocemos hoy.

  • El Premio Nobel de Paz para Juan Manuel Santos.

    El Premio Nobel de Paz para Juan Manuel Santos.

    El premio nobel de paz es el galardón más importante que entrega la comunidad internacional desde el año 1901 en memoria del inventor e industrial  Alfred Nobel, quien dispuso en su testamento que el premio se entregaría a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz.

    Se otorga para reconocer un esfuerzo significativo de paz realizado por una persona o una organización, pero también para impulsar el cese del conflicto o la prevención del mismo en un lugar específico de la tierra.

    El premio nobel otorgado a Juan Manuel Santos, presidente de los colombianos, es un reconocimiento a los esfuerzos realizados por él para lograr un acuerdo de paz con la guerrilla de las Farc, tendientes a hacer cesar uno de los conflictos más antiguos del mundo, único de sus dimensiones en América, que ha provocado más de doscientos mil muertos, cincuenta mil desapariciones y seis millones de desplazados internos. También es un reconocimiento a las víctimas sobrevivientes que anhelan hoy la verdad y la reconciliación.

    Este premio es un impulso formidable a la paz en Colombia porque compromete a sus líderes políticos a que logren con prontitud un acuerdo definitivo de paz, en especial a quienes provocaron la negativa al acuerdo inicial que tiene a Colombia en una incertidumbre riesgosa, pero también es un llamado a la sociedad civil que aún padece de una especie de analfabetismo para la democracia, evidenciado con el abstencionismo en el plebiscito, para que ella actúe con determinación convocando a las múltiples gentes a lograr el esperado acuerdo y corresponder así al apoyo sensato que hoy brinda la comunidad internacional.

    El premio devuelve la esperanza a los colombianos, esa certeza de un futuro mejor, en un momento que tanto lo necesitaban.  

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  • El pensamiento optimista

    El pensamiento optimista

    Asumir la realidad que aparece ante nosotros es un reto diario de libertad, para saber elegir si la observamos con una de dos actitudes: la optimista o la pesimista. De la forma en que escojamos ver la realidad dependerá el estado de nuestras emociones para producir en nosotros alegría y amor, o tristeza, ira, miedo o dolor.

    El optimismo es la mejor cualidad que podemos elegir para interpretar la realidad, porque abre el horizonte de buscar lo bueno, ver lo bello en cada cosa del mundo, y experimentar el goce de vivir.

    El optimismo es esencialmente creativo, en medio de las grandes dificultades, como un duendecito encuentra soluciones a los problemas.

    Es tremendamente contagioso: quien está al lado de una persona optimista encuentra un refresco a las penurias que a veces vive, porque el optimismo es esencialmente hermano de la alegría, hijo de la felicidad.

    Tiene el optimismo el poder curativo de hacer olvidar las penas, de racionalizar las derrotas y levantar de nuevo el alma.

  • El hábito de la solidaridad

    El hábito de la solidaridad

    Ayudar al que lo necesita no sólo es parte del deber, sino de la felicidad, decía José Martí. El propósito común de la humanidad es el de alcanzar la felicidad. Sin embargo, las desigualdades e injusticias han sido constantes en la historia de los pueblos, y han imposibilitado el acceso a la riqueza general y a los bienes inmateriales de la cultura, sin los cuales no puede vivirse un mínimo de bienestar y felicidad.

    Para la conquista colectiva del propósito común de felicidad, es necesaria la acción de personas y naciones tendiente a ayudar a los demás y conseguir los objetivos de felicidad, especialmente cuando ellas se encuentran en desventaja. Esta acción virtuosa de apoyo al otro y a la sociedad es la solidaridad.

    La expresión solidaridad proviene del latín solidus, para significar lo macizo, compacto, cohesionado. Implica entonces la inclusión de todos quienes conforman una sociedad humana y la firme y consecuente actuación ante los fenómenos de exclusión y marginalidad. No significa caridad o asistencialismo, sino el deber colectivo de apoyo a los otros para asegurar la cohesión social. Eduardo Galeano, el escritor y periodista uruguayo, nos lo recuerda: “La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo”.

    La solidaridad es una virtud esencialmente orientada a los demás. Quien es solidario, actúa para crear condiciones de igualdad en favor de quienes han sido marginados de los objetos de felicidad de la modernidad. Reconocen las desventajas de las minorías sociales y luchan por una sociedad incluyente. Viven en un estado de entrega generosa a los demás. “Si precisas una mano, recuerda que yo tengo dos”, decía el filósofo y sacerdote san Agustín.

    Recordemos que la humanidad se ha desarrollado por los vínculos de solidaridad que han permitido construir un tejido universal de reconocimiento y diversidad. Es nuestro deber realizar a diario actos de solidaridad.