Categoría: Mensaje Diario

  • La música del mundo

    La música del mundo

    Las culturas del mundo son espacios de diálogo, que expresan la identidad de los pueblos de  la humanidad, cuya  vocación es la de compartir en la fraternidad.  

    La música, como lenguaje universal, se ha convertido en un gran vehículo de manifestación de las infinitas culturas del mundo.

    Estudios científicos muestran como la música realizada en forma conjunta, bajo guías especializadas, produce conexiones emocionales y además fortalece la empatía entre las personas.  Tiene también la música el poder positivo de elevar el ánimo y hacernos sentir vivos.

    Con los buenos recuerdos ejerce una influencia poderosa, pues los pone en el presente haciéndonos sentir vivencias que fueron importantes en nuestras vidas. Cuántas veces una melodía nos ha hecho recordar a una persona que quisimos o una vivencia significativa…

    Deberíamos seleccionar muy bien la música que escuchamos. Música que sea para el amor y no la dependencia, la tranquilidad y no la guerra. Música para vivir.

    En  youtube  puedes conectarte con Putumayo Music World, que promociona música folclórica y popular del mundo.

  • Maradona y un partido por la paz

    Maradona y un partido por la paz

    Recientemente en Italia se realizó un partido por la paz ciudad de Roma, Italia, para ayudar a organizaciones humanitarias  y fundaciones pontificias que buscan conseguir fondos para las víctimas del terremoto padecido en el centro de Italia, que causó 300 muertos.

    Sin embargo, lo que debería ser un encuentro de fraternidad para la solidaridad, resultó manchado por la vieja actitud de pelea del ex astro del fútbol mundial Diego Armando Maradona, quien increpó de manera sostenida a otro ex jugador de la selección argentina, Juan Sebastián Verón, por su actual rol en la dirigencia del fútbol.

    Maradona se ha convertido en un mal ejemplo de lo que debe ser la juventud, que necesita de íconos de virtud que muestren la templanza para evitar caer en la dependencia de las digas, prudencia para pensar antes de actuar y evitar ser impulsivos, y sobre todo humildad para entender que podemos mejorar el mundo no con el ego ni el apego sino con el desprendimiento, la solidaridad y la fraternidad.

  • Los pequeños triunfos

    Los pequeños triunfos

    Los pequeños triunfos en la vida tienen una importante función en nuestro cometido de ser felices.

    Son verdaderos alicientes para las grandes y principales metas que debemos tener establecidas en nuestro proyecto de vida personal.

    Los pequeños triunfos se logran con un plan, ojalá escrito, que se sigue con  la virtud de la perseverancia, y que es el Motivador de nuestro corazón ante los desfallecimientos que suelen ocurrir en nuestra lucha.

    La conquista de los pequeños triunfos requiere ayuda de personas que se constituyen en nuestros apoyos. Ninguna gran conquista pudo hacerse sin el apoyo de quienes nos quieren y desean ayudarnos.

    La felicidad tiene que ver con conquistar los sueños, y el permitir que nos apoyen y ayuden también hace felices a los demás.

  • Alepo

    Alepo

    La tragedia de Alepo en la que vemos a diario a niños muertos por los bombarderos de las grandes potencias y a sus civiles huyendo hacia Europa en frágiles barcazas marinas, constituye un mal ejemplo de la insolidaridad que se ha propagado en la conciencia humana moderna.

    Esto es evidente porque la sociedad de las personas del mundo observan desde sus televisores este horror sin pronunciarse. Los dioses modernos, las estrellas del entretenimiento, que por su condición de dioses deberían protestar, tampoco lo hacen.

    La tragedia de Alepo nos recuerda que los intereses de las grandes potencias siguen imponiéndose en la tierra, para hacer valer su dominio territorial y económico. Estos intereses no son humanistas, porque hacen que zonas geográficas se coinviertan en nuevos holocaustos que creímos acabados desde la segunda guerra mundial. Se suma a esta tragedia las religiones convertidas en ideologías de dominación y exclusión.

    Enviemos nuestras cartas de protesta y solidaridad a la ONU, para que empecemos a producir un fenómeno nuevo mediático de masas tendiente a cesar esta catástrofe, que puede ser el inicio de la tercera guerra mundial.