La felicidad se experimenta como un goce, expresión que proviene del latín gaudium, y que significa satisfacción, complacencia, alegría. Este aspecto esencial de la felicidad es el placer que podemos experimentar por la vida, el goce del presente que muchas ideologías religiosas, políticas o sociales nos reprochan.
Dejamos de experimentar el goce del presente por entregarnos a los deberes de las ideologías. La ideología te dice que sientas culpa por el pasado y preocupación por el futuro, pero no te dice que goces del presente, porque quien vive en el presente es libre de las ataduras que las viejas prácticas sociales imponen y que definen arbitrariamente lo que está emparentado a la vida y a la muerte. Quien vive en el presente toma con sus propias manos la vida entera que acontece y la goza en la experiencia del amor y la unidad con Dios. Gozar del presente no es un acto individualista, es la entrega infinita a la aceptación de la realidad, el amor y la felicidad.
Categoría: Mensaje Diario
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Gozar del presente
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La gratitud
Es una emoción o sentimiento por el cual manifestamos nuestra complacencia por todo lo bueno que hemos recibido de Dios, las personas o nuestros propios esfuerzos. Numerosos estudios y prácticas clínicas demuestran que las personas agradecidas son más felices porque pueden neutralizar al ego que tanto distrae del presente y experimentar confianza personal y social. Para vivir en gratitud podemos hacer tres cosas: escribir y enviar una tarjeta de gratitud a alguien por quien sintamos esta emoción, orar cuanto podamos a Dios dando gracias por todo lo bueno recibido, y escribir un diario de gratitud con tres experiencias del día que deseemos agradecer.
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Dejar atrás el pasado
Nuestro pasado es la historia personal de vida, el relato de todo aquello que ha resultado importante en ella. Negarnos a reconocer nuestra historia personal de vida nos impedirá conocer quiénes somos y aprender lo que podemos mejorar. Podemos empezar por conocer a fondo nuestro pasado familiar, individual y cosmológico para reconocerlo, restablecerlo y honrarlo. Pero no podemos olvidar que el pasado está muerto, ha quedado atrás en nuestra vida con su carga de dolores o alegrías.
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La meditación
La unidad con Dios puede alcanzarse mediante el camino de la meditación. La meditación es un momento único para separarnos del mundo y encontrar a Dios. En la meditación las fuerzas espirituales universales se alinean con el espíritu personal y hacen nacer un estado de felicidad y paz interior, que es propio de la divinidad. Meditar es alcanzar la comunión silenciosa con Dios.
