Categoría: Mensaje Diario

  • Atrapados por los aparatos tecnológicos de información

    Atrapados por los aparatos tecnológicos de información

    Uno escucha a los pájaros trinar en la mañana, ve a los peces navegar lentamente, a las ardillas corriendo entre los árboles, y observa en todos ellos el placer de vivir. Pero nosotros semejamos zombis que vivimos atrapados por los aparatos tecnológicos de información, comunicación y entretenimiento, creyendo que pertenecemos a una red social cuando en el fondo nos distraemos del presente buscando que nos aprueben o buscando aprobar a otros.

    El único ámbito en que podemos experimentar la felicidad es en el presente. Es el presente una oportunidad diaria para ejercer nuestros talentos, pensar con optimismo, experimentaremociones positivas, vivir el asombro, la alegría y el entusiasmo. Pero nos dejamos aprisionar en el cúmulo exagerado de actividades y el hábito de hacer varias cosas al tiempo para acumular dinero y luego consumir.

    Nuestro pecado es dejar pasar los días sin la conciencia del presente. El poder del presente, nuestra entrega a él, puede hacernos olvidar los dolores y las culpas del pasado y cesar la preocupación por el futuro. El poder del presente es el de vivir a plenitud la felicidad.

  • Vivir en el asombro

    Vivir en el asombro

    Quienes están en el presente consideran que todo es hermoso, ven la belleza en todo lo que encuentran y pueden sumergirse en los acontecimientos. Viven en el asombro ante lo que transcurre en sus vidas. Esto es lo les ocurre a los místicos e iluminados, quienes permiten ser absorbidos por la belleza inesperada de la realidad.

    También nosotros podemos vivir en el asombro alejando con decisión lo que nos distrae del presente: el pasado, el futuro, y la adicción a las tecnologías, al trabajo y a los otros. Es una de las tareas más difíciles de realizar para alcanzar la felicidad, porque a ella se oponen las ideologías, las compañías, los medios de comunicación, a quienes les interesa tu adicción y tu servidumbre. 

    Vivir en el asombro es ver la realidad con los ojos de los niños, seres entusiastas que no han cargado sus pensamientos con prejuicios, verdades o ideologías a defender

  • ¿Que es la felicidad?

    ¿Que es la felicidad?

    Siempre en algún momento de nuestra vida nos hemos preguntado por el verdadero significado de la felicidad sintiendo en el corazón que la felicidad es la meta de la existencia, un camino que todos deberíamos andar. Continuamente deseamos felicidad a las personas cercanas que amamos, a quienes parten a tierras lejanas, y a quienes han regresado a casa. Nos preguntamos a nosotros mismos de vez en cuando si en la actualidad somos felices. Y al final de nuestro camino también nos enfrentamos a la pregunta más importante: si tuvimos el valor de conquistar nuestra propia felicidad.

    Cada ser humano se hace una idea particular de cuál será la meta que dará felicidad a su vida y cómo debería ser el viaje a ese destino. La idea de la felicidad varía de persona a persona: en algunas prevalecerá un sentido de vida en el afecto; en otras, un modo de vida que garantice la subsistencia, o la posibilidad de vivir a plenitud la libertad.

    Sin embargo, a pesar de nuestras inclinaciones particulares, por fortuna todos coincidimos en que deseamos ser felices. Y aunque sea difícil ponernos de acuerdo sobre la naturaleza de la felicidad y cómo alcanzarla, todos concordamos en que la felicidad debería ser el estado natural del ser humano. Experimentamos la felicidad como el puerto al que todos debemos arribar, pero también intuimos que la felicidad es un viaje que todos deberíamos vivir.

  • Responsabilidad por la felicidad

    Responsabilidad por la felicidad

    Con frecuencia culpamos a otras personas, a fuerzas extrañas, o a la suerte, de lo bien o mal que la pasamos. Son usuales las siguientes frases “si tú cambiaras, yo sería feliz”, “como no me quieres, no puedo ser feliz”, “tengo tan mala suerte…”, “no he tenido la oportunidad de…” Y la lista parece no terminar. Culpamos a los otros porque así eludimos la responsabilidad personal de ser felices, de ejercer la libertad para construir con nuestras manos la propia felicidad. Poseemos el don precioso de la libertad interior pero sentimos temor de ejercerla. Pasan los años y terminamos sometidos al eficaz poder del miedo. Ser feliz es una decisión personal y valiente que revela hasta qué punto se es verdaderamente libre para elegir los mejores hábitos de vida. La decisión constante de ser feliz es  el emblema de quien es verdaderamente libre.