Categoría: Mensaje Diario

  • Tus hijos

    Tus hijos

    El poeta Khalil Gibran nos dejó este legado sobre los hijos:

    Tus hijos no son tus hijos,
    son hijos e hijas de la vida
    deseosa de sí misma.

    No vienen de ti, sino a través de ti,
    y aunque estén contigo,
    no te pertenecen.

    Puedes darles tu amor,
    pero no tus pensamientos, pues,
    ellos tienen sus propios pensamientos.

    Puedes abrigar sus cuerpos,
    pero no sus almas, porque ellas
    viven en la casa de mañana,
    que no puedes visitar,
    ni siquiera en sueños.

    Puedes esforzarte en ser como ellos,
    pero no procures hacerlos
    semejantes a ti
    porque la vida no retrocede
    ni se detiene en el ayer.

    Tú eres el arco del cual tus hijos,
    como flechas vivas son lanzados.

    Deja que la inclinación,
    en tu mano de arquero
    sea para la felicidad.

    Pues aunque él ama
    la flecha que vuela,
    Ama de igual modo al arco estable.

  • Sed de Espiritualidad

    Sed de Espiritualidad

    En la sociedad moderna existe una infinita sed de espiritualidad pues tenemos dificultad para encontrar nuestros auténticos propósitos y el sentido que ellos deberían tener. Obsesionados con metas materiales vivimos desconcertados sobre las preguntas fundamentales que deberíamos sabernos responder a nosotros mismos. ¿Tiene sentido mi vida? ¿Hay un propósito superior que anima a mis búsquedas? ¿Son las personas importantes para mí? ¿Dios está en mi corazón? Las respuestas a estas preguntas esenciales pueden abrir las puertas a una vida espiritual.

    Desde la antigüedad la búsqueda de felicidad ha estado vinculada a la espiritualidad. Hoy las grandes religiones y las más valiosas tradiciones espirituales definirán el rumbo de la humanidad. A pesar de las revoluciones tecnológicas la desesperanza y la soledad arroja a muchos jóvenes a caminos ajenos a sus pasiones primordiales y una vida con sentido. La inconciencia colectiva tiene al planeta al borde de una extinción masiva climática. Es urgente interiorizar los rasgos de una vida espiritual, para que nuestra vida tenga sentido y aportemos a los demás un sentido de hermandad para la sobrevivencia de toda la humanidad.

  • Atrapados por los aparatos tecnológicos de información

    Atrapados por los aparatos tecnológicos de información

    Uno escucha a los pájaros trinar en la mañana, ve a los peces navegar lentamente, a las ardillas corriendo entre los árboles, y observa en todos ellos el placer de vivir. Pero nosotros semejamos zombis que vivimos atrapados por los aparatos tecnológicos de información, comunicación y entretenimiento, creyendo que pertenecemos a una red social cuando en el fondo nos distraemos del presente buscando que nos aprueben o buscando aprobar a otros.

    El único ámbito en que podemos experimentar la felicidad es en el presente. Es el presente una oportunidad diaria para ejercer nuestros talentos, pensar con optimismo, experimentaremociones positivas, vivir el asombro, la alegría y el entusiasmo. Pero nos dejamos aprisionar en el cúmulo exagerado de actividades y el hábito de hacer varias cosas al tiempo para acumular dinero y luego consumir.

    Nuestro pecado es dejar pasar los días sin la conciencia del presente. El poder del presente, nuestra entrega a él, puede hacernos olvidar los dolores y las culpas del pasado y cesar la preocupación por el futuro. El poder del presente es el de vivir a plenitud la felicidad.

  • Vivir en el asombro

    Vivir en el asombro

    Quienes están en el presente consideran que todo es hermoso, ven la belleza en todo lo que encuentran y pueden sumergirse en los acontecimientos. Viven en el asombro ante lo que transcurre en sus vidas. Esto es lo les ocurre a los místicos e iluminados, quienes permiten ser absorbidos por la belleza inesperada de la realidad.

    También nosotros podemos vivir en el asombro alejando con decisión lo que nos distrae del presente: el pasado, el futuro, y la adicción a las tecnologías, al trabajo y a los otros. Es una de las tareas más difíciles de realizar para alcanzar la felicidad, porque a ella se oponen las ideologías, las compañías, los medios de comunicación, a quienes les interesa tu adicción y tu servidumbre. 

    Vivir en el asombro es ver la realidad con los ojos de los niños, seres entusiastas que no han cargado sus pensamientos con prejuicios, verdades o ideologías a defender