La felicidad se experimenta como un goce, expresión que proviene del latín gaudium, y que significa satisfacción, complacencia, alegría. Este aspecto esencial de la felicidad es el placer que podemos experimentar por la vida, el goce del presente que muchas ideologías religiosas, políticas o sociales nos reprochan.
Dejamos de experimentar el goce del presente por entregarnos a los deberes de las ideologías. La ideología te dice que sientas culpa por el pasado y preocupación por el futuro, pero no te dice que goces del presente, porque quien vive en el presente es libre de las ataduras que las viejas prácticas sociales imponen y que definen arbitrariamente lo que está emparentado a la vida y a la muerte. Quien vive en el presente toma con sus propias manos la vida entera que acontece y la goza en la experiencia del amor y la unidad con Dios. Gozar del presente no es un acto individualista, es la entrega infinita a la aceptación de la realidad, el amor y la felicidad.
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Gozar del presente
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La gratitud
Es una emoción o sentimiento por el cual manifestamos nuestra complacencia por todo lo bueno que hemos recibido de Dios, las personas o nuestros propios esfuerzos. Numerosos estudios y prácticas clínicas demuestran que las personas agradecidas son más felices porque pueden neutralizar al ego que tanto distrae del presente y experimentar confianza personal y social. Para vivir en gratitud podemos hacer tres cosas: escribir y enviar una tarjeta de gratitud a alguien por quien sintamos esta emoción, orar cuanto podamos a Dios dando gracias por todo lo bueno recibido, y escribir un diario de gratitud con tres experiencias del día que deseemos agradecer.
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Dejar atrás el pasado
Nuestro pasado es la historia personal de vida, el relato de todo aquello que ha resultado importante en ella. Negarnos a reconocer nuestra historia personal de vida nos impedirá conocer quiénes somos y aprender lo que podemos mejorar. Podemos empezar por conocer a fondo nuestro pasado familiar, individual y cosmológico para reconocerlo, restablecerlo y honrarlo. Pero no podemos olvidar que el pasado está muerto, ha quedado atrás en nuestra vida con su carga de dolores o alegrías.
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Las Lecciones de Felicidad de Gabo
Gabriel García Márquez nos ha dejado siete grandes
lecciones de felicidad:
- Con templanza, orientó sus deseos a su pasión creativa, indagando por el reportaje como género literario, y la dimensión nueva del realismo mágico.
- Decidió con valentía dedicar su vida a hacer lo que amaba, contar historias. El mundo reconoció con el premio nobel su coraje de decidir ser escritor.
- Ayudó a los demás con infinita bondad, siendo el mecenas de sus amigos caídos en desgracia y ejerciendo su compromiso con la paz y la igualdad.
- Cuidó de sí mismo, con su pensamiento siempre optimista y su defensa de la intimidad del escritor ante la fama que lo cercaba a diario.
- Amó con temprana certeza a Mercedes, y fue amado por ella con su solidaridad y comprensión inmensa para que el nobel pudiera escribir sus Cien Años de Soledad.
- Aceptó las realidades duras del hambre y la dificultad, de las que nacieron El Coronel No Tiene Quien Le Escriba, y enfrentó con sabiduría la incomprensión inicial a obras como El Otoño Del Patriarca.
- Fue un ser espiritual, pues su grandeza se alimentaba de lo popular, siempre enterado de lo que “cantaban los cantantes” de su barrio. Gabo nos deja un sentimiento de unidad en la esperanza, la literatura y el amor.
