El árbol que crece en el presente se debe a las raíces del pasado pero mira al cielo del futuro. La vivencia plena del presente puede ser alterada por nuestra preocupación por el futuro. Es muy importante una vida con metas y planeación para lograrlas y ello trae inevitables contingencias en el camino, porque una de las reglas de la vida es que el camino tiene obstáculos. Pero también debemos perseverar en nuestros propósitos y enfrentar los problemas con un optimismo renovado y la esperanza de un porvenir feliz. Al fin y al cabo nacimos para ser felices. El presente debe apuntar su mirada al futuro esperándolo como venturoso y feliz
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Gozar del presente
La felicidad se experimenta como un goce, expresión que proviene del latín gaudium, y que significa satisfacción, complacencia, alegría. Este aspecto esencial de la felicidad es el placer que podemos experimentar por la vida, el goce del presente que muchas ideologías religiosas, políticas o sociales nos reprochan.
Dejamos de experimentar el goce del presente por entregarnos a los deberes de las ideologías. La ideología te dice que sientas culpa por el pasado y preocupación por el futuro, pero no te dice que goces del presente, porque quien vive en el presente es libre de las ataduras que las viejas prácticas sociales imponen y que definen arbitrariamente lo que está emparentado a la vida y a la muerte. Quien vive en el presente toma con sus propias manos la vida entera que acontece y la goza en la experiencia del amor y la unidad con Dios. Gozar del presente no es un acto individualista, es la entrega infinita a la aceptación de la realidad, el amor y la felicidad. -

La gratitud
Es una emoción o sentimiento por el cual manifestamos nuestra complacencia por todo lo bueno que hemos recibido de Dios, las personas o nuestros propios esfuerzos. Numerosos estudios y prácticas clínicas demuestran que las personas agradecidas son más felices porque pueden neutralizar al ego que tanto distrae del presente y experimentar confianza personal y social. Para vivir en gratitud podemos hacer tres cosas: escribir y enviar una tarjeta de gratitud a alguien por quien sintamos esta emoción, orar cuanto podamos a Dios dando gracias por todo lo bueno recibido, y escribir un diario de gratitud con tres experiencias del día que deseemos agradecer.
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Dejar atrás el pasado
Nuestro pasado es la historia personal de vida, el relato de todo aquello que ha resultado importante en ella. Negarnos a reconocer nuestra historia personal de vida nos impedirá conocer quiénes somos y aprender lo que podemos mejorar. Podemos empezar por conocer a fondo nuestro pasado familiar, individual y cosmológico para reconocerlo, restablecerlo y honrarlo. Pero no podemos olvidar que el pasado está muerto, ha quedado atrás en nuestra vida con su carga de dolores o alegrías.

