Autor: James

  • Maradona y un partido por la paz

    Maradona y un partido por la paz

    Recientemente en Italia se realizó un partido por la paz ciudad de Roma, Italia, para ayudar a organizaciones humanitarias  y fundaciones pontificias que buscan conseguir fondos para las víctimas del terremoto padecido en el centro de Italia, que causó 300 muertos.

    Sin embargo, lo que debería ser un encuentro de fraternidad para la solidaridad, resultó manchado por la vieja actitud de pelea del ex astro del fútbol mundial Diego Armando Maradona, quien increpó de manera sostenida a otro ex jugador de la selección argentina, Juan Sebastián Verón, por su actual rol en la dirigencia del fútbol.

    Maradona se ha convertido en un mal ejemplo de lo que debe ser la juventud, que necesita de íconos de virtud que muestren la templanza para evitar caer en la dependencia de las digas, prudencia para pensar antes de actuar y evitar ser impulsivos, y sobre todo humildad para entender que podemos mejorar el mundo no con el ego ni el apego sino con el desprendimiento, la solidaridad y la fraternidad.

  • Los pequeños triunfos

    Los pequeños triunfos

    Los pequeños triunfos en la vida tienen una importante función en nuestro cometido de ser felices.

    Son verdaderos alicientes para las grandes y principales metas que debemos tener establecidas en nuestro proyecto de vida personal.

    Los pequeños triunfos se logran con un plan, ojalá escrito, que se sigue con  la virtud de la perseverancia, y que es el Motivador de nuestro corazón ante los desfallecimientos que suelen ocurrir en nuestra lucha.

    La conquista de los pequeños triunfos requiere ayuda de personas que se constituyen en nuestros apoyos. Ninguna gran conquista pudo hacerse sin el apoyo de quienes nos quieren y desean ayudarnos.

    La felicidad tiene que ver con conquistar los sueños, y el permitir que nos apoyen y ayuden también hace felices a los demás.

  • Alepo

    Alepo

    La tragedia de Alepo en la que vemos a diario a niños muertos por los bombarderos de las grandes potencias y a sus civiles huyendo hacia Europa en frágiles barcazas marinas, constituye un mal ejemplo de la insolidaridad que se ha propagado en la conciencia humana moderna.

    Esto es evidente porque la sociedad de las personas del mundo observan desde sus televisores este horror sin pronunciarse. Los dioses modernos, las estrellas del entretenimiento, que por su condición de dioses deberían protestar, tampoco lo hacen.

    La tragedia de Alepo nos recuerda que los intereses de las grandes potencias siguen imponiéndose en la tierra, para hacer valer su dominio territorial y económico. Estos intereses no son humanistas, porque hacen que zonas geográficas se coinviertan en nuevos holocaustos que creímos acabados desde la segunda guerra mundial. Se suma a esta tragedia las religiones convertidas en ideologías de dominación y exclusión.

    Enviemos nuestras cartas de protesta y solidaridad a la ONU, para que empecemos a producir un fenómeno nuevo mediático de masas tendiente a cesar esta catástrofe, que puede ser el inicio de la tercera guerra mundial.

  • Bob Dylan

    Bob Dylan

    Bob Dylan nacido en el año 1941 acaba de recibir el premio nobel de literatura, por su inmensa obra poética expresada a través de la música. Genuino en su hacer ha producido un nuevo género haciendo lo que amaba, con persistencia tenaz en su actividad musical y escritural. Lo logró transitando desde el folk, el rock, blues, y otros géneros, manteniéndose firme aun a pesar del grave accidente de motocicleta de 1966 que lo mantuvo fuera de escenarios durante ocho años pero no de su actividad creadora.  

    Bob Dylan es un ejemplo del creer en sí mismo, sin importar los parámetros que se imponían en su época, logrando hacer expansiva su música, puesto que ha llegado a las fibras del ser humano, sin importar el idioma o la ubicación geográfica, o los objetos de deseo superficial que impone la actual sociedad de consumo.   

    Bob Dylan es una persona creativa, ejercida como un acto diario de disciplina personal, lo que le ha valido obtener un  premio nobel atípico, que abrirá una nueva concepción de la escritura formal, tal como la conocemos hoy.