Autor: James

  • Amar sin ego y sin apego

    Amar sin ego y sin apego

    Para amar a plenitud el ego debe ser extirpado de nuestros corazones. El ego separa, aleja, y hace aparecer la discordia.  El amor significa la renuncia al ego para perseguir la felicidad general. Por tanto, al decir de Pablo de Tarso «El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.» 1 Corintios 13,4-7.

    El amor primordial es el corazón de una vida que se realiza en la felicidad. Por tanto, debería ser  el motor de todas las búsquedas, y el origen de nuestras grandes obras humanas. Es el amor la vocación natural de quienes han alcanzado el estado de gracia. Si en nuestro corazón pudiera habitar esta maravillosa dimensión del amor, podría ser más fácil el amor particular a nuestra familia, hijos y pareja. Pero el ego y el apego nos hacen experimentar al otro como una cosa que es propia, y la dimensión amplia y trascendental del amor se nubla en conductas que no dejan crecer a los otros ni a nosotros mismos. Juremos amar siempre sin ego y sin apego

  • El cuidado de si mismo

    El cuidado de si mismo

    El cuidado de sí mismo abarca cuatro aspectos: cuidar los pensamientos, puesto que la salud mental depende de nuestra vocación para pensar el presente con optimismo y gratitud, el futuro con esperanza y el pasado con perdón y reconciliación. El segundo aspecto es cuidar las emociones, que son la sal de la vida, y que se alimentan de pensamientos y experiencias positivas. El tercero, cuidar la salud física, puesto que somos seres de carne y hueso: “mente sana en cuerpo sano”, decía Juvenal. Finalmente, cuidar el bienestar financiero, porque bien nos recordaba Aristóteles que la riqueza es un complemento de la felicidad.

  • Ayuda a alguien

    Ayuda a alguien

    Cuando ayudamos a los otros a ser felices, encontramos nuestra propia felicidad. Un refrán reza:

    Si quieres ser feliz…

    …durante una hora, haz la siesta.

    …durante un día, vete a pescar.

    …durante un mes, cásate.

    …durante un año, recibe una herencia.

    …durante toda la vida, ayuda a alguien.

  • El Día De Los Deseos

    El 21 de diciembre ocurre el segundo solsticio (del latín, solstitium: sol sistere, «Sol quieto») del año, conocido como solsticio de invierno,  es decir el día en que el sol alcanza su menor aparente altura del cielo ante la inclinación del eje de la tierra sobre el plano de su órbita. En zonas templadas, las fechas de los solsticios son idénticas a las del paso astronómicode la primavera al verano y del otoño al invierno.

    En la antigüedad la llegada del solsticio se asimilaba a la victoria del sol sobre las tinieblas, y coincidía con la celebración de la natividad de Jesús que anuncia la llegada de la esperanza. En Europa se celebra mediante hogueras y en Suramérica mediante la fiesta del inti raimi, o fiesta del sol.

    Para la filosofía oriental de Maharishi, existe la tradición de aprovechar este cambio mediante una comunión mundial en la práctica de la meditación trascendental e introducir nuestros deseos que, si si son acordes a nuestro destino creativo y dador, tenderán inevitablemente a cumplirse.

    La meditación trascendental consiste en dirigir la atención a un mantra o sonido, durante veinte minutos, dos veces al día (6 a.m. o 6 p.m.), alejando  simultáneamente todo pensamiento que nos pueda alejar del mantra. No es un estado de concentración mental, es la cesación temporal de la actividad de pensar. (Para encontrar el mantra ver https://www.youtube.com/watch?v=EyT-ld6T1gM)

    Escribe hoy la lista de tus deseos más profundos que expresen tu amor y vocación de servicio a la humanidad y conviértelos en propósitos del nuevo año. Con disciplina y fe se cumplirán.