Las ideologías son un modo particular de interpretar el mundo, que se considera verdadero, y en consecuencia pretende hacerse hegemónico a través de un programa de acción para controlar el poder de influir sobre los demás.
Las ideologías políticas, y muchas religiones, con frecuencia tienden a considerar adversario a quien no se encasilla en su forma de interpretación del mundo. Ya implementadas en las conciencias, poco puede hacerse contra las ideologías, sólo enervar la el sentido universal de dignidad humana.

Los judíos fueron víctimas de una ideología, el fascismo, que atrapó a un líder sectario y a una gran parte del pueblo alemán. El holocausto se convirtió así en una vergüenza para la humanidad, en contraste con el apogeo de la “racionalidad moderna”.
Solo la valentía y el sentimiento de solidaridad de los pueblos, pilares históricos de la felicidad general, fueron capaces de enfrentar y derrotar el yugo nazi, autor del holocausto.




