Autor: James

  • 4 de febrero. El Cuidado de Sí Mismo, y la Lucha Contra el Cáncer.

    4 de febrero. El Cuidado de Sí Mismo, y la Lucha Contra el Cáncer.

     

    En la historia ha existido mucha prevención sobre amarse y cuidarse a sí mismo. Michel Foucault, en La Ética del Cuidado de Uno Mismo[1], afirma: “Es interesante ver cómo en nuestras sociedades, por el contrario, el cuidado de uno mismo se ha convertido, a partir de un cierto momento – y es muy difícil saber exactamente desde cuándo – en algo un tanto sospechoso. Ocuparse de uno mismo ha sido, a partir de un determinado momento, denunciado casi espontáneamente como una forma de egoísmo o de interés individual en contradicción con el interés que es necesario prestar a los otros o con el necesario sacrificio de uno mismo.”

    El cuidado de sí mismo es el primer deber personal para vivir en sociedad y ejercer a plenitud las facultades que nos permiten vivir la experiencia de la felicidad. El cuidado de sí mismo en primer lugar implica a la salud, en sus aspectos mental y físico. Tenemos buena salud mediante los hábitos individuales de ejercicio, alimentación sin comida chatarra, meditación, y evitando contaminación por smog, tabaco, o licor.

    Pero una buena salud individual requiere también del esfuerzo y apoyo de los Estados para ejercer adecuadamente la prevención de enfermedades. Es el caso de la enfermedad del cáncer, cuya lucha mundial se recuerda hoy, y que principalmente se padece en países de Asia, América central y del sur y África, donde son notorias la desigualdad histórica y la ausencia de verdaderas políticas públicas que aseguren la detección temprana y acceso a tratamientos eficaces.

    El estado de ánimo de quienes padecen cáncer es decisivo en su cura. El apoyo de la familia y de los amigos, esa cuenca de la felicidad, y una fe profunda han evidenciado numerosos milagros de curación. Ayudarse con amor y aceptar la ayuda amorosa de Dios y nuestros semejantes, es el camino de lucha individual. Exigir de los Estados sus deberes de prevención y tratamiento es el camino de lucha colectiva contra el cáncer.

    [1] Revista electrónica topologik.net, ISSN: 1828-5929, Collana di Studi Internazionali di Scienze Filosofiche e Pedagogiche. No. 5. 2009.
  • Tomás de Aquino

    El 28 de enero de 1224 nació en Italia, Tomás de Aquino, el patrono de las universidades, teólogo y filósofo católico, quien a lo largo de su vida elaboró una línea de pensamiento en que pudo mostrar al mundo que la fe y la razón pueden ir de la mano.

    Discípulo de Alberto Magno y estudioso de Aristóteles, en su juventud fue raptado para evitar que siguiera la orden religiosa de los dominicos, lo que al final logró. A los 31 años fue declarado doctor y profesor de teología en la universidad de París. En sus viajes por el mundo, recorrió 10.000 kilómetros a pie, ávido de conocimiento universal. Escribió Summa Teológica, y once exposiciones sobre los trabajos de Aristóteles.

    La fe y la vida espiritual son uno de los siete pilares de la felicidad, que bien pueden ser alimentadas con el ejercicio de la razón, la adecuada deliberación libre sobre lo que es conveniente para nuestra vida diaria.

  • El Holocausto Nazi y el peligro de las ideologías.

    Las ideologías son un modo particular de interpretar el mundo, que se considera verdadero, y en consecuencia pretende hacerse hegemónico a través de un programa de acción para controlar el poder de influir sobre los demás.

    Las ideologías políticas, y muchas religiones, con frecuencia tienden a considerar adversario a quien no se encasilla en su forma de interpretación del mundo. Ya implementadas en las conciencias, poco puede hacerse contra las ideologías, sólo enervar la el sentido universal de dignidad humana.

    Los judíos fueron víctimas de una ideología, el fascismo, que atrapó a un líder sectario y a una gran parte del pueblo alemán. El holocausto se convirtió así en una vergüenza para la humanidad, en contraste con el apogeo de la “racionalidad moderna”.

    Solo la valentía y el sentimiento de solidaridad de los pueblos, pilares históricos de la felicidad general, fueron capaces de enfrentar y derrotar el yugo nazi, autor del holocausto.

  • Ana Pavlova

    El 23 de enero de 1931 falleció Ana Pavlova, bailarina rusa.

    “Cuando tenía ocho años fue rechazada de la Escuela del Ballet Imperial por no tener suficiente edad. Pero dos años más tarde fue admitida y estuvo allí hasta los dieciséis.  En los primeros años de los Ballets Rusos trabajó brevemente con Serguéi Diáguilev antes de fundar su propia compañía y presentarse por todo el mundo.

    En 1919, durante una gira por México, Pávlova fue una de las primeras bailarinas clásicas en ejecutar el Jarabe Tapatío, vestida con la indumentaria de china poblana.

    Pávlova cambió para siempre el ideal de las bailarinas. En los años 1890, se esperaba de las bailarinas del  Teatro Mariinski que fueran técnicamente fuertes, y esto significaba, normalmente, tener un cuerpo poderoso, musculoso y compacto. Pávlova era delgada, de apariencia delicada y etérea, perfecta para los papeles románticos como Giselle. Sus pies eran extremadamente arqueados, tanto es así que reforzó sus zapatillas pointe agregando un pedazo de cuero duro en las suelas para soportar y aplanar el cuerpo del zapato. En ese tiempo, muchos notaron este «engaño», así que Pávlova retocó todas sus fotos para ocultar la plataforma del boxy. Pero éste se convertiría en el zapato pointe moderno, mientras que el empleo de la técnica en pointes funcionó menos dolorosamente y más fácilmente para el pie arqueado.”

    La vida de Pavlova, nos recuerda que  la imaginación y la creatividad en lo que hacemos nos pueden llevar a inesperados caminos de felicidad para nuestro bien y el de la humanidad. Quien se atreve a innovar, ha dado el primer paso para el gran baile de la vida.