Autor: James

  • Imaginar nuestra felicidad

    Imaginar nuestra felicidad

    Todos podemos construir la realidad futura de felicidad que imaginemos para nuestras vidas, pues la imaginación es el combustible de nuestro poder para realizar los sueños. Una visión del feliz futuro que se aposente en nuestro corazón puede calmar a la angustia en los momentos de confusión. Y esa visión puede sostener nuestra voluntad de lucha y coraje. Por eso es bueno mantener en la mente a nuestros buenos propósitos mediante imágenes, escritos o audios, para mantener nuestro barco en dirección a los grandes sueños.

  • Los antídotos a la emoción del Desagrado

    Los antídotos a la emoción del Desagrado

    Sentimos la emoción del desagrado, cuando no alcanzamos nuestro objeto de deseo, por ejemplo culminar un curso, que nos den la razón, u obtener un aparato tecnológico. El antídoto

    espiritual al desagrado consiste en observar la frustración y disgusto que nos provoca esta emoción. El antídoto racional será analizar nuestro apego al objeto de deseo no alcanzado y si este

    realmente era parte de nuestras prioridades. Podemos usar el antídoto emocional oponiendo la emoción contraria al desagrado: la gratitud con Dios y con la vida por el solo hecho de estar vivos.

    Ante el desagrado, observación, análisis de nuestro apego y gratitud con la vida.

  • Los antídotos a la emoción de la Tristeza

    Los antídotos a la emoción de la Tristeza

    Sentimos la emoción de la tristeza cuando encontramos perdido un objeto de deseo, por ejemplo el cariño de una persona. El antídoto espiritual a la tristeza consiste en observar, como un testigo silencioso, a nuestro sentimiento de tristeza. El antídoto racional será analizar nuestro apego al objeto de deseo perdido y nuestra capacidad de aceptación de la pérdida. El antídoto emocional consiste en oponer a la tristeza la emoción contraria: la alegría. Decía Federico García Lorca: “desechad tristezas y melancolías. La vida es amable, tiene pocos días y tan solo ahora la hemos de gozar”. Ante la tristeza, observación, aceptación y alegría de vivir.

  • Los antídotos a la emoción del Miedo

    Los antídotos a la emoción del Miedo

    Sentimos la emoción del temor cuando está amenazado un objeto de deseo, como un bien o la vida. El antídoto espiritual consiste en sostener a nuestra fe en Dios y observarnos a nosotros mismos experimentado el miedo. El antídoto racional será analizar nuestro apego al objeto de deseo y el alcance real de la amenaza pues el miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son, como nos advertía Tito Livio. El
    antídoto emocional consiste en oponer la emoción contraria al temor: la valentía para enfrentar a la amenaza. Ante el temor,  fe, racionalidad y valentía.