Si nos decidimos a hacer lo que verdaderamente amamos, lo que pide nuestro corazón, la vida se armonizará y fluirá con facilidad, pues nuestras pasiones primordiales nos llevarán a hacer lo que amamos, lo que permitirá satisfacer las necesidades de la humanidad, atrayendo más y más todo aquello vinculado a lo que amamos hacer. El sentido de una vida, que consiste en la dirección de nuestras intenciones y propósitos, se encuentra en el servicio a los demás, en hacer lo que amamos por amor a todos.
Conoces lo que tu vocación pesa en ti. Y si la traicionas, es a ti a quien desfiguras; pero sabes que tu verdad se hará lentamente, porque es nacimiento de árbol y no hallazgo de una fórmula.
Autor: James
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Hacer lo que se ama
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El amor de pareja
Este rostro del amor es de los más difíciles de conocer y vivir por causa de las influencias sociales contemporáneas que equivocadamente nos hacen experimentar el amor de pareja con narcisismo, apego o dominio. El amor debería ser una oportunidad de libertad y crecimiento ejerciéndose como un arte mediante el cuidado, la responsabilidad, el respeto y el conocimiento del otro. Tres dimensiones actúan en toda relación de pareja: la química, la compatibilidad, y los proyectos comunes
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Imaginar nuestra felicidad
Todos podemos construir la realidad futura de felicidad que imaginemos para nuestras vidas, pues la imaginación es el combustible de nuestro poder para realizar los sueños. Una visión del feliz futuro que se aposente en nuestro corazón puede calmar a la angustia en los momentos de confusión. Y esa visión puede sostener nuestra voluntad de lucha y coraje. Por eso es bueno mantener en la mente a nuestros buenos propósitos mediante imágenes, escritos o audios, para mantener nuestro barco en dirección a los grandes sueños.
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Los antídotos a la emoción del Desagrado
Sentimos la emoción del desagrado, cuando no alcanzamos nuestro objeto de deseo, por ejemplo culminar un curso, que nos den la razón, u obtener un aparato tecnológico. El antídoto
espiritual al desagrado consiste en observar la frustración y disgusto que nos provoca esta emoción. El antídoto racional será analizar nuestro apego al objeto de deseo no alcanzado y si este
realmente era parte de nuestras prioridades. Podemos usar el antídoto emocional oponiendo la emoción contraria al desagrado: la gratitud con Dios y con la vida por el solo hecho de estar vivos.
Ante el desagrado, observación, análisis de nuestro apego y gratitud con la vida.
